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viernes, 17 de enero de 2014

MUJER, APRECIA TU BELLEZA Y RECUPERA TU DIGNIDAD


      Por siempre había imaginado que las mujeres eran algo espectacular y maravilloso. Aunque de adolescente fuí más interesado en los deportes que en las chicas, y luego de ello me convertí en un joven adulto con mucho mayor inclinación a los libros que a las mujeres, no obstante ello mis pensamientos acerca de las damas siempre rondaban en lo positivo. Inicialmente éste sentimiento fue  fundado primero en la calidad amorosa de mi propia madre y de mi abuela materna, y ante ello debo decir que el resto de las féminas me parecían todas hermosas desde un punto de vista estético. Pero luego este sentimiento se mudó a uno mucho más maduro y sensato, concentrándome en la calidad interior de ese sublime personaje creado por Dios a partir de una costilla masculina. De hecho, al adquirir un concepto más auténtico de la mujer nunca dejé de lado la belleza integral. Sin embargo algo pululaba en mi mente respecto del valor y dignidad de la mujer en nuestro tiempo, no obstante que siempre las consideré víctimas del sistema machista imperante en la sociedad occidental (ni se diga en resto de las culturas). Y eso que me inquietaba en mi ser interior acerca de la mujer en general, tenía que ver con las grandes capacidades que Dios les había concedido desde su creación. En esta ocasión solo mencionaré una, pero hay muchas más. La mujer procrea hijos en sus entrañas, y eso en verdad es algo impresionante, aunque lo vemos como algo ordinario, pero, insisto, eso es algo verdaderamenre grande y que tiene sus repercusiones en la vida de los hijos de manera tal que ellas pueden amar a sus hijos aún antes de que nazcan, lo cual es algo casi inexistente entre los hombres, simple y sencillamente porque no llevan a los hijos dentro de ellos. No tenemos ni idea de lo que una mujer siente por su hijo dentro de si. Es increíble, pero aun con esa capacidad nosotros los hombres catalogamos a las mujeres como pertenecientes a un sexo débil, cosa que aun nadie me ha explicado de forma convincente. Hoy en día el supuesto “sexo fuerte” se derrite de terror y hasta de desmaya en los quirófanos al observar como sus esposas dan a luz a sus hijos. ¿Dónde quedó lo de “sexo fuerte”? Eso es algo que siempre me pregunto. Pero pienso que no hay ninguna clase de sexo fuerte o débil; es simplemente que un hombre y una mujer son distintos, y cada uno tiene sus propias cualidades que Dios les ha permitido para complementarse en forma mutua. Lo del sexo débil es cosa del pasado y, en mi humilde opinión, fue una respuesta a la miopía de nuestros ancestros y que todavía algunos ignorantes despistados sostienen como verdad cultural por autonomasia. Es increíble pero aun hay quienes piensan de esta forma tan oblicua. Pero eso es tan equivocado como  denigrante e insostenible. Así que, mujeres ustedes valen mucho y habemos hombres que las apreciamos no solamente desde su estética y encanto natural, lo cual apreciamos muchísimo, sino también desde la óptica más profunda que ahonda en sus sentimientos, en el corazón y en el bello espíritu que poseen, la gracia de sus formas y sus expresiones tan encantadoras.

jueves, 16 de enero de 2014

TIPS PARA MEJORAR TU VIDA MATRIMONIAL



      Una vez te dijo que te amaba y fue suficiente para ti. Echaste a volar tu imaginación, tu mente viajó muy lejos y el deseo de amar se posesionó de tu espíritu y se arraigó en tu corazón. Si afortunadamente él te ha respondido, y lo mismo has hecho tú hasta el día de hoy, entonces eres una muer dichosa al lado de un buen hombre. Si la historia se ha distorsionado y no ha resultado lo que deseabas, entonces eres alguién que necesita urgentemente apoyo, consejo y, creo yo, mucha comprensión. Comprensión que no has recibido, y, quizás, para que negarlo, que no has sabido ofrecer. Solo déjame decirte en forma breve algunas cosas que probablemente cambien el rumbo de tu vida actual, si éste es tu caso, y también aclararte algunas posibles dudas que pudieras tener.

    1.- No renuncies al cambio en tu relación matrimonial. Siempre existe una posibilidad de cambio, no obstante lo difícil que pudiera parecer. Cualquier problema puede ser tratado en su contexto con todas las herramientas disponibles en el matrimonio. Cada relación conyugal tiene tanto cosas negativas como positivas. Y lo que se necesita es usar las positivas y alejar lo que daña la convivencia entre ambos. Más aún, los aportes individuales pueden ser de gran ayuda a la hora de determinar una consecuente buena relación amorosa y duradera en esos términos. Algunos de los cónyuges puede ser de gran escucha, mientras que el otro es más expresivo, y ambos se complementan de alguna manera. Por alguna razón llegaron a ser matrimonio, y entonces conviene destacar las cosas fuertes que los unieron en el pasado. Lo importante es nunca renunciar a los cambios radicales que son aquellos que te llevarán a la tranquilidad que necesitas.
    2.- Las consecuencias positivas o negativas en una relación conyugal son de ambos, no solo de él o de ella. Algunas parejas suelen culparse mutuamente de los errores, desavenencias y conflictos existentes en la relación. Pero no hay peor cosa que pensar que uno de los dos tiene la responsabilidad total de la situación por la que atraviesan en la vida conyugal. En todo caso, ambos son los culpables de la vida que llevan porque los dos conforman la vida matrimonial. Pero la realidad es que ambos son parte de un conflicto que se ha desarrollado a través del tiempo, muy posiblemente sin ellos darse cuenta, hasta el punto que los ha rebasado por completo. Una de las cosas que se tiene que comprender es que nadie quiere ni desea vivir en una situación problemática, por lo menos en lo que respecta a dos personas que han decidido unir sus vidas por siempre. No obstante las buenas intenciones, los problemas aparecen como por arte de magia y ambos lo sufren de manera particular y como pareja.
    3.- Sentir culpa por lo que pasa en tu relación es algo normal, pero no te dejes llevar por ella. Ésta aseveración es cierta hasta cierto punto, porque no todas las personas llegan a sentir culpa debido a que se desmarcan de las razones personales que los han llevado a la situación problemática que pudiesen estar viviendo. Las personas que experimentan culpa por los problemas matrimoniales son posiblemente las más comprometidas al cambio, aunque eso no es una prueba fehaciente de su procupación normal. Algunas veces la culpa experimentada es debido a experiencias traumáticas del pasado, actitudes modeladas en la familia de origen, etc. Pero cuando se trata de una preocupación por lo que respecta al destino del matrimonio y la calidad de vida que se lleva en él, y eso es una preocupación legítima y natural, entonces estamos apelando al sentido normal de la vida. Y no es que estemos tratando de convertirnos en los cuasantes de la mala situación que estamos pasando, sino que tenemos que mostrar cierta culpa natural acerca de lo que esta pasando, lo cual es normal. Extraño es cuando no se siente nada de responsabilidad y/o culpa. Quizás una buena dósis de ese sentimiento promueva el cambio prospectivo, lo cual redundaría en un beneficio a la realización de ajustes y cambios adaptativos en la relación matrimonial.
    4.- Los cambios son graduales y paulatinos. No esperes cambios radicales de un día a otro. Es obvio que la resolución de problemas que han crecido insidiosamente a lo largo de años de matrimonio merezcan mucho mayor atención. Los problemas en el pasado que nunca se resolvieron exitosamente  en la vida conyugal, suelen crear ramificaciones muy difícles de extirpar. La base de esos problemas se solidifica de tal suerte que los cambios no son faciles de contemplar. Muchos matrimonios han desistido a mejorar sus vidas e, incluso, han llegado a negar los problemas que se han anquilosado por todo el tiempo que ha pasado. Hay matrimonios que arrastran problemas añejos y nunca han podido resolverlos, antes bien se recrudecen cada vez que se intentan asumirlos. Ante tal circunstancia, debemos ser cautos cuando estamos intentando mejorar nustra vida matrimonial, ser pacientes y no esperar el exito inmediato. Los cambios rápidos deben ser vistos con sospecha. Los verdaderos cambios positivos en el matrimonio son graduales y consistentes, y requieren de la participación conjunta y comprometida de ambos cónyuges. De otro modo, todo seguirá igual. Nada cambiará.
    5.- El amor no es suficiente por sí solo para hacer los ajustes, pero es un elemento indispensable para continuar la relación. He escuchado decir de algunas mujeres y hombres con dificultades matrimoniales crónicos que el amor es solo es algo de su pasado, y que solo los une el costumbrismo y la inercia del vivir juntos por los tantos años que han estado el uno y el otro en un mismo espacio compartiendo otras cosas, menos el amor que algun día los unió. Ya sea que la pareja tenga pocos o muchos años de vivir juntos, lo único consistente asociados a los cambios en la vida relacional de la pareja es el amor. Eso es lo que realmente puede promover los cambios para volver a experimentar lo que sintieron alguna vez; es el amor mutuo que a menudo  consideran utópico a la luz de la experiencia matrimonial malograda; es el deseo de crecer como matrimonio de parte de ambos. Posiblemente la pareja se ama, pero si no existe la iniciativa de cambiar, ningún cambio importante operará. Los ajustes matrimoniales requieren acciones concretas y compromiso para el cambio y/o adaptación a nuevas formas de vida, nuevas expectativas y renovados deseos de vivir en pareja de forma integral. Para volver a crecer en el matrimonio, los cónyuges deben proponerse el cambio, llegar a acuerdos mutuos y dedicar el tiempo necesario a la pareja, tiempo de calidad para recuperar lo perdido. Soñar es algo válido. Soñar nunca prescribe en la vida mientras el amor esté allí.

    Imposible saber la naturaleza de cada matrimonio viviendo con dificultades en la relación, pero ante cualquier señal de réspice comunicacional se debe actuar en forma inmediata buscando el diálogo como herramienta base. El amor que alguna vez reinó, puede así mismo renacer nuevamente y con nuevos bríos. Lo importante es luchar y no dejar escapar ese espíritu de optimismo y deseo de vivir intensamente sin importar la edad que se posea, y sin importar los años de relación matrimonial afectada. Reconsidera hoy lo que tienes que cambiar en tu vida de matrimonio, promueve los cambios y busca ser una persona propositiva al buscar el diálogo con tu pareja, y comienza por encontrar el sendero que te guiará a la felicidad a lado de tu cónyuge y de tus hijos.  

domingo, 12 de enero de 2014

NOVIOS: ALGO DE PENSARSE





    Vale más que desde éste momento le conozcas muy bien. Una vez consumado el matrimonio ante la ley divina, no hay vuelta ni para el arrepentimiento. Reconsidera que el noviazgo es una etapa lo suficientemente importante como para definir vidas futuras dentro de un lazo conyugal. No es un juego ni mucho menos, aunque es algo sumamente disfrutable en los términos del respeto y comprensión mutua. Es el momento de aprender a conocer chicos o chicas, a enamorarse e intimidar con el alma. Es un estadío en el que los muchachos y muchachas como tú desarrollan el sentido de la importancia del compartir y del amar con todo el corazón. No obstante que ello, a menudo, conlleve la desilución, el desamor, y hasta el rompimiento de un corazón dejando a veces cicatrices que no sellan fácilmente, provocando desánimo, tristeza, y hasta depresión. En algunos casos, las y los jóvenes como tú se vuelven apáticos a todo y renuncian a la vida provocándose la muerte en muchas y variadas formas como por ejemplo el abuso de drogas, la promiscuidad sexual, la conducta antisocial entre otras, y por  supuesto el suicidio en el peor de los casos. Asi que antes de que vuelvas a decir “si” a una proposición de noviazgo, piénsalo muy bien; estudia bien al o a la pretendiente. Procura ser altamente selectivo(a) y exigente a tus estándares personales al momento de comprometer tu corazón con alguien más. Es probable que sientas de que el tren se te va porque quizás todos a tu alrededor ya se casaron y tú todavía no. Pero no desesperes porque vale más estar solo que mal acompañado. Aprende a disfrutar de las relaciones con el género opuesto y no te traumes con la idea permanente de formalizar un noviazgo. Creo tambien que el noviazgo tiene su tiempo, y ya Dios te pondrá aquel que realmente te amará y respetará en tu vida. Dios nunca se equivoca, pero su plan siempre es distinto al nuestro(lo cual significa que los que se equivocan somos precisamente nosotros) Así que, mejor pídele a Él que te prepare con su sabiduría para cuando te coloque frente a tus ojos el hombre que desde antes de que nacieras ya lo tenía dispuesto para ti. Pide por ese hombre que aún no conoces, pero que conocerás en el tiempo que Dios disponga. Discierne bien y no te equivoques por un arrebato, una desesperación de tener novio o por una mala decisión que podría arruinar tu vida por un tiempo importante, o quizás por siempre. Aprende a esperar y escucha el mensaje del Señor. En verdad ese compañero que te acompañará por toda tu vida Dios ya lo tiene preparado con mucho amor para ti deseándote todo lo mejor por ese gran amor que te tiene. Ora por él para que Dios lo cuide y lo ponga bueno y sano, amoroso y respetuoso, comprometido y, por supuesto, loca y eternamente enamorado ante tu presencia.

martes, 24 de diciembre de 2013

CUANDO TU ESPOSO TE GOLPEA





    “Todo el mundo sabía de la clase de relación que sostenías con ese hombre, tu propio esposo, de las vicisitudes y los quebrantos que padecías junto a él, pero, y sin embargo, solamente permanecías como ajena a los eventos que para todos hacia rodar por el suelo tu dignidad de mujer. Me preguntaba desde cuando habías soportado el estar viviendo de ese modo, y para mi sorpresa, cuando me enteré de ti misma, no podia creerlo: ¡veinte años! Te aseguro que jamás pensé que alguién en sus cinco sentidos y con clara conciencia de si pudiera desperdiciar si vida de ese modo, y más impactado quedé cuando me dijiste de las razones de ello. Entendía que habías caído en un bache bastante profundo en la que tu valía de mujer estaba por los suelos. Me contaste que tu esposo te golpeaba, y que más de una vez casi te desfigura el rostro, además de que tus extremidades se llenaban de contusiones y los moretones saltaban a simple vista. Y cuanto polvo tuviste que colocarte en tu cara para aparentar que todo estaba bien. Cuantas mentiras tuviste que decir, mentiras que ya nadie creía, y que ingenuamente con tales justificaciones tratabas de ocultar lo inocultable. Y ese hombre (si es que merece ser llamado como tal) que ante los demás era la educación y cortesía encarnada, cuanta falsedad oculta guardaba. Quien pensaría que dentro de su corazón se escondiése un animal, un monstruo con cara de oveja, un patán de pies a cabeza”
    Si te identificas con la historia real que acabo de relatar, aléjate del hombre que algún día te prometió todo lo contrario de lo que ahora recibes. Si tus hijos han sido la razón de seguir en ese camino, déjame decirte que ese es el más grande error que muchas mujeres cometen. La pretensión de que tus hijos serán más felices estando junto a su padre y a su madre, no obstante la relación insana de ambos es sencillamente una decisión errada.
    Finalmente, tu dignidad de mujer es algo que te pertenece y nada ni nadie puede quitártela. Es tuya, pero de ti depende en que lugar gustes posarla. Tu sabes hasta que lugar permitirás colocarla, ya sea al fondo o en lo alto de tu escala personal de valores. No arguyas que él es el responsable de todo, si tu has sido una protagonista importante de la situación que vives, y lo peor de todo es que has involucrado a tus hijos en forma criminal. Ahora, lo más triste de todo es que tu horizonte se observa nublado y las pesrpectivas de un cambio en tu vida son solo llamaradas de petate. Ese hombre que tanto de ha golpeado y al que tanto miedo le tienes, en el fondo es un cobarde que en lugar de dignificarte te humilla, te deja postrada en la ignominía ante todos, inclusive ante tus propios hijos. ¡Atrévete al cambio, no temas! Aléjate de ese hogar y busca la ayuda que necesitas. Si te decides te aseguro que el “cobarde” unicamente se inflamará de enojo, luego dará patadas de ahogado, y después de un tiempo renunciará a su desenfrenada pasión de golpear a lo más bello que Dios ha creado, si es que tiene el valor de hacerlo. Piénsalo pero no tanto, decidete y actúa. Al final tus propios hijos te lo agradecerán, y  verás la luz en el horizonte.   

martes, 19 de noviembre de 2013

RECUERDOS



       Anoche recordaba de cuando recién nos conocimos, en aquellos años de juventud y felicidad que disfrutabamos casi sin parar. Todas las cosas nos parecían maravillosas, y nuestros encuentros tenían esa magia de gozo pleno. Todo era tan hermoso porque nos sentíamos en las nubes, y no había absolutamente nada que nos bajáse de allí. Recuerdo que experimenté algo muy especial cuando comenzaste a cortejarme. El hecho de saber que yo te interesaba fue algo sensacional. Al principio casi no me daba cuenta de tus pretensiones, pero después de algún tiempo todo era más claro para mi. Tu caballerosidad y gentileza me cautivaron, tus formas y tu manera de conducirte conmigo me sedujeron en forma inmediata. Tu voz alegre me suavizaba el oído con esas palabras que salían de tu corazón, y que más de una vez me hicieron llorar de alegría. Creo que sin darte cuenta me hacias sentir más protegida y segura, y eso me fascinaba de ti. Como olvidar cuando me declaraste tu amor; todo fue tan espontáneo de modo que ni las palabras fueron necesarias. El roce de tus labios con los mios sellaron nuestra relación, y desde entonces conocí el amor puro, el verdadero amor entre un hombre y una mujer. Lo sublime y sincero de nuestro amor nos unió con verdadera fuerza, y en un corto tiempo eramos el uno para el otro. En verdad nos amabamos con locura. Paso el tiempo y ese amor se estabilizó. Aprendimos a conocernos en la intimidad de nuestros espíritus, y conforme eso ocurría parecía que aquel amor pleno de cuando apenas nos estrechamos en los albores de nuestro noviazgo,  declinaba en intensidad, aunque no del todo llegando a posarse en un término medio, suficiente y hasta cierto punto disfrutable, no obstante nuestras diferencias que ya comenzaban por hacer mella en nuestras vidas con ligeras discusiones y peleas que yo denominaba como normales a cualquier pareja de novios. Gravitamos durante algunos años de ese modo, hasta que un nuevo amanecer levanto ese amor inicial: me pediste ser tu esposa. Era un sueño que en poco tiempo realizaríamos por decisión propia. El amor pareció emerger nuevamente como al principio de nuestra relación, y estaba segura de que mi amor por ti no habia cambiado desde entonces. Confieso que nunca dudé de tus sentimientos  porque contigo a tu lado siempre me sentí amada, querida, apreciada y protegida. Tu me hacías sentir eso que toda chica aspira vivir por siempre en su relación de noviazgo, inclusive en la relación matrimonial. Una vez que nos unimos bajo la ley de loshombre y la ley de Dios, excepto al principio de nuestro matrimonio en el que me converti en tu reina porque verdaderamente te comportaste como todo un caballero conmigo y me hicistes sentir de ese modo con tus gestos de amor y el trato suave y protectivo, la vida comenzó por mostrarme  gradualmente otra cara, una faz que me asustaba porque atentaba contra nuestro amor. Después de un tiempo tus caricias ya no eran las mismas, tus palabras ya no sonaban dulces a mis oídos, y mi corazón se agitaba por la angustia. La primera vez que me levantaste la voz observé en tu rostro enojo y frustación, y eso me hizo sentir por primera vez desprotegida. Imaginé que eso les sucede a todos los matrimonios. Seguramente lo había escuchado en casa junto a mis padres cuando aun era soltera. Pasó el tiempo y en un vaivén de aconteceres sucedió lo que tanto ansiaba, embarazarme de ti. Aquello fue la locura y ambos disfrutamos el momento: desde el día que te enteraste de mi embarazo, desde ese día me cobijaste con abrazos y cariños excelsos. Volví a sentirme apreciada y muy protegida por ti. En ese tiempo que llevaba a mi bebé en mis entrañas, llegué a sentirme confundida y un tanto sensible. Dudaba de tu cariño y hasta pensaba que solo me protegías por mi embarazo, por ese hijo también tuyo que portaba en mi vientre. Sin embargo pensé que eso era normal. Ahora el bebé era más importante que yo, por lo menos eso imaginé. Además, mi mamá alguna vez me dijo que las mujeres embarazadas se vuelven tan sensible a todo, y que eso es solamente algo pasajero. Pasados los nueve meses de embarazo todo cambiaría. Transcurrió el tiempo hasta que nuestro hermoso hijo apareció en nuestras vidas y ello nos colmó de mucho placer y felicidad. No fue facil incorporar un nuevo amor a nuestras vidas, pero creo que durante el primer año eso sucedió pero nuestra relación también comenzó a cambiar dramaticamente. Nuestros encuentros eran menos frecuentes, y la intensidad de los mismos solía oscilar de más a menos. Estaba segura que ya no eras el mismo, lo cual me mantuvo angustiada por un tiempo considerable. Yo me refugiaba en el amor de nuestro pequeño hijo, y de ese modo dejaba de sentir el dolor de sentirte alejado cada vez de mi. Llegué a sentirme usada cuando bajo las penunbras de la noche me tocabas. No lo soportaba pero siempre tuve miedo en decírtelo por temor a fastidiarte. Asi pasaron nuestros primeros dos años de casados, después de lo cual sobrevino mi segundo embarazo. Las cosas no sucedieron igual como cuando mi primer embarazo. Ya no me cuidabas con ese esmero inicial. No existió el tiempo de cariño y afecto; además de que las obligaciones y necesidades con el primer hijo restó tiempo para nuestra relación matrimonial. Después de todo esto, han pasado ya muchos años más y con tres hijos he logrado realizarme como madre, pero mi vida conyugal en definitiva ha resultado un desastre. Me has usado, me has olvidado, me has convertido en un mueble de adorno, he sido para ti un objeto de tu incapacidad de quererme y de hacerme sentir mujer e, inclusive, de tu frustación. Todo lo he soportado por mis hijos. He dejado de recordar para  no maldecir mi pobre destino al vivir contigo por tanto tiempo en infelicidad. Cada vez que recuerdo nuestra vida matrimonial me sobreviene un resentimiento muy fuerte y una frustación grande. Es extraño pero a veces te amo y en ocasiones te odio. No preciso de mis sentimientos respecto de ti, y encuentro en mis hijos un bálsamo bendito para suavizar mis desdichas. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

AMORES NO CORRESPONDIDOS



     Si ese amor que sientes por él, ese amor que te hiere cada vez que lo piensas y cada vez que lo necesitas a tu lado, ese amor es algo por lo cual debes cuestionarte. Puede ser que solo concibas esa forma de amar recibiendo muy poco a cambio, y sin dar mayores opciones a tu vida amorosa; una oportunidad a tu corazón de reconstruirse en un destino mejor. No es necesario reflexionar las razones por las que todo se te ha venido encima, si es que tal vez te atrevas a un cambio radical, como si todo estuviese en contra tuya, como si todas las adversidades se confabulasen en tu contra. Como pensar en alguién que no sea él si toda tu mente la ocupa y todo tu corazón lo palpita. Como cambiar las cosas que no parecen obedecer a tu lógica y a tus razonamientos. Pienso en ti en todos los aspectos porque tu ocupas todo en mi, pero una sola cosa me queda: pretender tu amor y ganármelo para después cultivarlo y quererlo mucho con todas mis fuerzas. Te amo no obstante la parquedad de tu amor y y la pichicateria en tus cariños y gestos de afecto hacia mi, y de tu terquedad en buscar el amor de un hombre que no te merece. En la espera ansiosa de un enamorado que aspira un lugar en tu corazón, me reservo a ti con esperanza y fe de que algún día mi amor será correspondido. Que Dios nos bendiga hoy y siempre en nuestros insospechados destinos.

martes, 12 de noviembre de 2013

EL HOMBRE QUE TE AMA




    El hombre que Dios ha dispuesto en tu vida es, quizás una persona con no pocos defectos, como cualquier ser humano, los cuales has ido descubriendo de poco a lo largo de éstos últimos años de tu vida. A través del diario vivir, te has dado cuenta de muchas cosas que no advertiste ni por asomo cuando eras su novia, época en la que todo marchaba bien, no obstante las diferencias entre ambos, y muchas de esas diferencias, inclusive, muy marcadas en aspectos importantes de sus vidas, todas ellas se han venido a convertir en tus enemigos implacables, en los verdugos de tu felicidad plena. Probablemente gozas de una fortuna o satisfacción, pero ésta parece ser solo figurativa, momentánea, como luces que se prenden  a intervalos muy esporádicos en un fondo permanentemente oscuro. Puede ser también que te has acostumbrado a ello y por decisión personal te has conformado con lo poco que recibes, aunque de pronto te preguntas si eso es suficiente para llenar ese corazón que tu misma sientes medio vacío. Una negativa rodea tu cabeza, y prefieres no descubrirlo por tí misma como sin con ello desapariécese el problema original en tu matrimonio: un hombre que supuestamente te ama, pero que, contrario a ello, te hiere cada vez más en tu orgullo y dignidad de mujer.