sábado, 6 de junio de 2026

 Excelente libro dedicado a adolescentes y jóvenes adultos que pasan en sus vidas por la etapa del noviazgo. Escrito con un lenguaje ameno y coloquial, describe el propósito y las características de esta etapa, las clases de noviazgo y los problemas posibles en la elección humana de acuerdo a peculiaridades de la persona. Además, propone las alternativas de elección sana de acuerdo a variables personales, condicionamientos heredo familiares y presiones de caracter social. 

Su postura cristiano católica le permite mostrar el valor de las enseñanzas en el hogar y en la iglesia misma, rescatando todo aquello que siempre será viable para crecer en el seno de lo que Dios Padre nos ha legado, no como opción, sino como la forma de vida para ser feliz. 


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Este libro es un poema en prosa con dedicatoria especial en la mujer que requiere darse cuenta de su potencial interior para lograr la plenitud de su desarrollo personal. 

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viernes, 10 de abril de 2026

LAS COSAS POR LAS QUE UN HOMBRE SE ENAMORA DE UNA MUJER




ACITUDES EN UNA DAMA QUE CAPTURAN LA ATENCIÓN DE LOS HOMBRES
 Existe un mito entre las mujeres de que los hombres no se enamoran facilmente, y de que cuando eso llega a ocurrir el sentimiento de ellos es endeble, superficial y poco resistente, y hasta posiblemente sospechoso en su autenticidad. De hecho, algunas mujeres tienen la idea que los hombres jamás se enamoran del todo, y de que raramente se dan sin reserva en la relación con una mujer. Sin embargo, creo que en la realidad un hombre se enamora perdidamente por una mujer, en especial cuando ciertos elementos prevalecen y que son parte de su expectativa y gusto personal. Hay una serie de factores que influyen ciertamente al primer contacto y que son determinantes en la primera impresión que un hombre se forma de la mujer, aunque no sean elementos definitivos y altamente determinantes para su enamoramiento. No obstante, existen otra clase de aspectos en una mujer que se vuelven el foco de atención de todo hombre y que no fallan a la hora de entablar una relación emocional más profunda e íntima en lo respecta a la fascinación y enganche de un hombre por el sexo opuesto. Ahora permítame contarle que es aquello en las mujeres que enloquecen y enamoran a los hombres, y que de pronto pudieran volverse la serie de cosas que existen en ellas, y que, relativamente, a dichos hombres los mantengan unidos con verdadero amor y cariño, aportándoles la certeza de sentirse correspondidos y amados de igual manera o más de lo que sienten por ellas.

LA PRIMERA IMPRESIÓN
    Categóricamente no podríamos negar el poder y el efecto de la primera impresión cuando un hombre conoce a una mujer y viceversa, sin embargo sustancialmente no estamos muy seguros de su repercusión sobre una relación para toda la vida. Por sí solo, el primer contacto es justamente una buena o mala impresión que un hombre se forma a partir de elementos objetivos en la mujer, pero también de aspectos meramente subjetivos que el hombre se prefigura por razones personales y culturales, arribando a conclusiones en torno al valor de la mujer como tal, lo que le permite tomar decisiones de alejarse o de buscar un acercamiento serio, o bien de pretenderla solo para distraerse y tener diversión si acaso la mujer lo permite. La llamada química que se establece de uno hacia otro no es otra cosa que la mezcla de las expectativas de lo que un hombre o mujer tiene del sexo opuesto, la prescencia de ciertos rasgos físicos de su preferencia, la idealización del otro y la necesidad de sentir amor en su corazón.
    Lo primero que un hombre detecta en una dama, y se lo digo honestamente como hombre que soy, es su figura, es decir, su cuerpo y cara. Si usted le pregunta a un hombre sobre lo anterior y le responde que él “no es de esos hombres mirones”, le aseguro que miente. El hombre es por naturaleza fisgón en torno al asunto de apreciar la estética de las mujeres. Su tendencia es mirar el cuerpo entero de la dama, para después enfocarse en la relación propiamente dicha, es decir en el diálogo de las cosas que parecen interesar más a las chicas, pero que de primera impresión el hombre no le da la importancia debida. Aquí es muy importante saber que los varones prefieren a las mujeres discretas en su forma de vestir (en especial si lo que se está buscando es una relación seria o formal), en la forma de coquetear y en la dulzura que emane de ellas en el primer contacto. Una mujer dulce y sonriente es siempre una garantía de seguridad de que un hombre estará allí para pretenderla. Ahora bien, si estamos hablando de una sonrisa fingida y muy expansiva de modo que lo falso se nota claramente desde el tono y la intensidad, eso se convierte en un patrón repetitivo que los hombres han visto de más en muchas chicas, y de lo cual  no quieren volver a saber, pues ya están hartos de ello. No se trata de pretender ser otra mujer que no eres ni siquiera la décima parte tan solo por querer impresionar al hombre, pero una buena actitud y deseos de entablar una relación, sin que se te note el apuro por lograr acercar a ese chico, es al menos una garantía de que eres auténtica, y eso es algo que los hombres aman de una mujer y que nunca dejan de agradecer.
    Otra cosa importante, en el primer encuentro entre un hombre y una mujer, y que tiene impacto natural en la buena impresión del varón sobre ella, es el asunto de que si la dama es muy callada y reservada, o bien es una chica que tiene plática y sobrelleva muy bien la conversación. También existen mujeres  muy parlanchinas, es decir que nunca cesan de hablar. Creo que la mujer inteligente es aquella que sobrelleva una conversación prestando atención a lo que el hombre dice, pero también opinando de manera acertada y discutiendo los puntos de vista respecto del tema en cuestión, lo que demuestra el interés de ella por el encuentro y su habilidad para adaptarse a las circunstancias. Una mujer callada es una mujer ABURRIDA, y muchos hombres no encuentran favorable una conversación unilateral en la que la chica solamente responde con monosílabos y movimientos de cabeza, y en ocasiones ni siquiera eso. Es cierto que el hombre es el que busca y persiste cuando una mujer le interesa, pero aquella dama que no sabe decir nada y cree que el varón tiene que responder hasta por lo que  piensa, es en verdad una situación que pocos hombres están dispuestos a asumir. Eso es ciertamente poco alentador y destroza toda motivación inicial. Una mujer callada rompe con el encanto, inclusive de su buen cuerpo y de su linda cara. Lo contrario se sitúa en la mujer que monopoliza toda conversación. Acaso un hombre pudiese sentir que el control de la relación está a cargo de la dama, lo cual no es reconfortante para cualquier masculino acostumbrado a tomar la batuta y la dirección en la mayoría de sus relaciones con los otros. Aunque de pronto hay hombres a los que les gusta que la mujer sostenga la iniciativa y sean ellas las que tomen el papel activo en la relación. Sin embargo, una mujer que habla demasiado se descubre a sí misma en su necesidad personal de ser escuchada y atendida y de su amplia incapacidad de escuchar a los otros. Un punto intermedio es algo más adaptativo y motivacional para cualquier hombre que entabla una conversación interpersonal, y no una mujer que requiera mayor atención de la que un hombre como tal puede darle. Quizás lo que esté necesitando es un psicólogo o un consejero que pueda escucharla largo y tendido, pero pretender que un hombre se acerque con interés, y su verdadera necesidad es que alguién le escuche, es como jugar un juego de azar, tirar los dados a la suerte y a ver que resulta, sin mayor certidumbre que la suerte misma.
Otro aspecto importante a considerar bajo la lupa del primer encuentro con un hombre es la facilidad con la que accedes a una cita posterior. Como mujer,  indudablemente, debes guardar cierto recato ante las peticiones rápidas del cortejador en turno. El hombre suele ser un tanto acelerado en ese aspecto, lo que muchas veces es malinterpretado como un atrevimiento poco sensato y fuera de contexto para una chica decente, la cual aspira ser conquistada de forma gradual y sin prisas, o por lo menos guardando las apariencias. Para un hombre urgido de una chica a quien amar y que le ame, las peticiones de salir al cine, bailar o asistir a encuentros con amigos en común puede ser normal; pero una chica que se da su lugar y manifiesta una dignidad de mujer casta y respetable no cede a la primera invitación, y eso es un punto a su favor. De verdad que a un hombre le fascina una mujer algo difícil, y muchas veces el hechizo se quiebra cuando ella muestra un “si” ante cada petición que aquel le suelta. No acaba de invitarla cuando ya respondió con una urgencia de mujer que siente que se le va el único tren en su vida si se niega ante la “maravillosa” oportunidad que se le pone enfrente. Pero eso puede ser un arma de doble filo porque hay hombres que no juzgan apropiadamente a las mujeres que acceden en forma tan rápida a cada insinuación.  Así que, personalmente te aconsejo a ti mujer que lees esta reflexión, que te des tu lugar en ese momento de debilidad y no creas que nunca más volverá a invitarte ese hombre. Mas al contrario, eso puede ser un aliciente para seguirte buscando y/o pretendiendo sin perder tu valor de mujer decente, y estarás, por el contrario, ganando terreno fértil para una amistad sincera y eventualmente una relación de noviazgo formal.
     
LOS ENCUENTROS POSTERIORES
    Si tu cuerpo no es precisamente una escultura hecha a la medida por Miguel Angel, no tengas la mayor preocupación porque si un masculino te busca después del primer encuentro es porque ya le gustáste, sea como fuere. Ahora, el paso siguiente es averiguar qué es lo que desea de ti. Pero por lo pronto, digamos que ya has superado la prueba inicial más importante. Debes saber que muchas mujeres se quedan en este primer paso, y a cada encuentro con un hombre manifiestan un temor grande de pasar desapercibidas y de no ser correspondidas en su interés de entablar una relación más allá de la simple amistad. Si estás en la necesidad de capturar a un chico y lo has motivado por medios ciertamente ventajosos, aunque también válidos, y con ese término me refiero al coqueteo abiertamente declarado, entonces tal vez ese chico te busque, pero su interés problablemente cambie de rumbo. No siempre que un hombre se acerca a una mujer es porque lleva buenas intenciones, pero si sabes de antemano de que tus coqueteos son evidentemente explícitos y, por supuesto, nada recatados, entonces no te quejes de lo que ese hombre comienze por buscar de ti, cuando no sea precisamente tu corazón y tus sentimientos. Tal vez está interesado en pasarla bien y tener un momento de diversión. Dado que lo has incitado con miradas y movimientos corporales que lo que hacen es despertar el deseo en un hombre más que el amor que pueda sentir en su corazón, quizás te lleves una sorpresa que no te gustará. Bueno, posiblemente te guste ese juego y, con la certeza de tus deseos, lo buscas deliberadamente sin recato ni prohibiciones de ninguna índole. Pero esa es otra competencia y motivo de una reflexión posterior. A hora bien, si ese hombre insiste en buscarte sin que hayas hecho mayor cosa que la de causar una impresión natural de tu persona, sin mayores complicaciones, o una buena impresión en base a los modales esperados por una linda chica en sociedad, o bien una combinación de ambas posturas, pero en la que se reflejen tus valores de respeto, educación y buenos modales al trato, y que algunas características de tu personalidad resalten tu ser, tales como la discresión, la amabilidad, la sonrisa natural, la ingenuidad real o el remanente que quede de ella, la dulzura de tu voz (sin aumentar el tono porque eso se vería ridículo) y el interés y la atención que pongas en el chico, que lo mires de frente y a los ojos, debes creer que ese hombre, con todo lo anterior, se está enganchando a tí por razones muy por encima de buscar una simple aventura, un pasatiempo. Es probable que lo que le interese de ti sea tu forma de ser, tu actitud y, por supuesto, tus encantos físicos. Muchas cosas ocurren al primer encuentro que posteriormente dejan de existir en las citas posteriores, y una de esas  cosas que debes prestar atención es en resaltar lo que ya posees y no colocarte rasgos de personalidad que no existen en ti por razón de que eso se volvería una carga difícil de sostener con el tiempo. Tendrás que ser tú misma pero en versión mejorada, que no inventada. Si mientes en tu forma de ser adoptando actitudes que no te pertenecen ni te vienen, tarde que temprano tu personalidad las delatará y mostrarás lo que en verdad eres por dentro. Si deseas construir un mundo aparente, adelante pues pero algún día se derrumbará como un castillo de naipes precisamente por la falta de cimientos.
    Es importante, en los encuentros subsecuentes, que como mujer te des la oportunidad de conocerle (al chico) y no solo de ser como la materia de investigación a la que hay que conocer y escudriñar, preguntar, analizar, etc., etc., etc. En realidad debes tomar la delantera en ese importante aspecto que muchas mujeres soslayan. Si estas saliendo con un chico es porque te sientes bien con él y por lo menos te distraes. Entonces cabe la posibilidad, y es válido, de que tú seas una parte activa de la interacción y no sólo como una rosa a la que hay que deshojar para conocerle por dentro. Si persistes en la pasividad es posible que termines por aburrir a tu cortejador y éste retire de la arena del amor. La parte crucial en una mujer es que debe esperar a que el varón la llame, la cite, le pregunte si quiere salir con él, la invite al cine, a cenar, etc. Es innegable hoy en día que la mujer toma ventaja de una liberación mal entendida en la que se apareja al hombre o pretende ser su igual, pero aunque para Dios todos somos iguales, en la cultura que nos ha tocado vivir, las reglas son distintas para uno y para otro. No estoy de acuerdo en esta reglamentación desigual, pero la cultura y la sociedad es algo que ni usted ni yo hemos inventado, nacimos y vivimos en ella y debemos seguir sus reglas para la buena y “armónica” convivencia. Y es por eso que señalo que un hombre tiene la iniciativa en ese aspecto  de invitar a nuevos encuentros, pero la mujer tiene otras ventajas bajo las cuales el hombre poco o nada tiene que hacer. Una dama que trasgrede reglas culturales inmiscuídas en las relaciones interpersonales, que quiere ser ella sin importar las reglas de la cultura y denota una mentalidad “muy abierta” a los temas relativos al sexo, al aborto, entre otros, es una mujer que despierta la sospecha en los hombres de que algo no marcha bien en ella. Antes de averiguar lo que sucede, se retira sin proferir palabra alguna. Como dicen “cada quien es como es” y ante eso que le vamos hacer. Mejor ofrécete la oportunidad de ser una mujer que se de a respetar, que enarboles el valor de la dignidad, y que demuestres al hombre que te pretende que crees en el matrimonio, en la familia y que posees al alto valor de la virginidad y/o, en su defecto, de la castidad y en otros valores acuñados en tu familia y en ti misma.
    Una pregunta que todo hombre se hace acerca de la mujer a la que acecha es ¿se habrá acostado antes con algún chico?  O por lo menos, si ha tenido novio en el pasado ¿se habrá dejado manosear por él?  Por supuesto que nunca te lo preguntará, pero tratará de averiguarlo por otros medios a su alcance según su situación psicológica de seguridad y estabilidad emocional. Tal vez le baste conocerte si es un chico prudente y racional. Con solo saber de ti y platicar unas cuantas veces un hombre racional y de inteligencia promedio puede advertir de la falsedad de una mujer o de su honestidad y autenticidad. Ello puede ser el punto de partida para entablar una relación de confianza y seguridad tan necesarias para que un hombre persista en la relación contigo. Si hay un resquicio de desconfianza, si algo le atora su corazón y su juicio le dicta que algo no está bien, su desconfianza se incrementará y se volverá cauto contigo. Eso quizás sea el principio del fin de esa relación. Igual puede ser una perspicacia neurótica del chico por ser alguién que no maneja bien la seguridad interior; igual puede ser que la chica sea una de aquellas de precio barato y de corazón purulento segregando un pasado y un presente infecto. En cualquier caso, el futuro de esa relación sería un rotundo fracaso, con toda seguridad
    Por otro lado, es menester que sepas que nunca debes mostrar una apariencia que se aleje mucho de tu forma de ser. Es decir, no mientas sobre tu propia persona ni te engañes a ti misma. Pretender ser otra mujer distinta de lo que eres se nota a primera vista. Ni es aconsejable, ni válido, ni sano hacerlo. Eso no es nada bueno para una relación. El buen hombre aprecia el que te muestres tal como eres, por supuesto colocándole un “bonito moño” para que te veas linda, pero no “cambiándole el regalo” porque no se trata de eso. Dice un dicho que “si siempre dices la verdad, nunca tendrás que recordar lo que dijiste” Asi mismo, si te portas de una manera que sea la tuya, las próximas ocasiones no tienes que recordar de qué forma te comportáste la última vez que te citaste con el chico. Recuerdo a un amigo que me decía que una mujer, a la que recién había conocido en una fiesta, le había platicado de su pasado en esa noche que la conoció. Después de un tiempo, en un encuentro posterior entre ambos, la misma chica le daba una versión distinta sobre su vida pasada que no concordaba con lo dicho antes, ¡qué bochorno! Si te ha pasado algo parecido, debes poner especial cuidado en ello. No hay ninguna ventaja en mentir, antes bien con el tiempo se pueden revertir las circunstancias y puedes sufrir mucho con esa careta. Las mujeres que fingen más allá de lo que son se ven ciertamente como esperpentos, escasas de recursos psicológicos, exiguas, rículas en una palabra. Vale mas no insistir en métodos que de pronto solo traen ganancias efímeras y a corto plazo, pero que generan problemas de relación garantizados a largo plazo.

LA MUJER CON UN PASADO
    De particular importancia es saber cómo se comporta la mujer que entabla una nueva relación, pero una relación seria y formal con vísperas a formar algo más sólido y duradero, por supuesto buscando el amor de un hombre que se convierta en su pareja, cónyuge o en el esposo tan deseado por muchos años y desde siempre, siendo que dicha mujer ha vivido, ya sea un pasado de quebrantamiento amoroso, ruptura matrimonial, excesos en sus relaciones previas, noviazgos tormentosos, embarazo durante la adolescencia, promiscuidad sexual o incluso una combinación de dos o tres de estas condicionantes y otras no menos indecorosas que no alcanzo a enlistar aqui. Podría resultarle un tanto complicado a una mujer ese cúmulo de situaciones previas cuando la intención es llevar la mejor carta de presentación ante un nuevo desafío amoroso, y me refiero como un desafío debido a la carga del pasado que gira en oposición al establecimiento de una confianza plena dentro de una nueva relación de pareja. La mujer con un pasado tal que le haga sentir culpa y verguenza tiene ante sí un problema que resolver consigo misma antes de aspirar a la iniciación de una nueva y distinta relación de amor con un hombre que la quiera de verdad, que la comprenda sin juzgarla por muy difícil que haya sido lo vivido antes. La mujer debe mantener, ante todo, la dignidad muy en alto. Este valor humano no tiene precio y nada ni nadie puede destruirla, de modo que ante cualquier situación ese amor propio, pundonor y honra deben ir por delante. Cuando renaces con una nueva actitud dejando atrás a la mujer de antes y renovándote cada día en el Señor aceptando tus propias fallas y asumiendo la responsabilidad de las consecuencias, en verdad tienes ante ti el mundo por delante, y no hay hombre que se resista a la honestidad y el valor de la mujer que se sobrepone a sus propios fantasmas psicológicos. Si te aceptas con todo ese pasado que te hace sentir mal y por el cual has experimentado gran arrepentimiento y que ha sido motivo para ser señalada por la sociedad y aún por tu propia familia, y recobras, ante todo, tu valor como persona a pesar de todo y sin que todo lo que hayas hecho te haga mella en el corazón, entonces tú representas una mujer de gran valor y orgullo, una mujer de lucha y tenacidad, una de esas mujeres por las que cualquier hombre se volvería loco. Eso enamora mucho a un hombre, sobre todo porque lo que proyectas es la capacidad de sobreponerte a las circunstancias adversas y el logro de salir adelante con la frente en alto sin negar un pasado que te ha dolido en lo más profundo. Por el contrario, si tu pasado es motivo de ocultamiento y reservas en tu relación actual debido a que te averguenzas de lo que alguna vez fuíste o hiciste, es abvio que no has avanzado en la superación de tus ataduras. Mas bien creo que te has convertido en su rehén. Nunca he creído que un hombre se enamore de una mujer que, respecto de su pasado, mienta u oculte, que para el caso es lo mismo. Asi que si te encuentras en la construcción de una nueva relación procura usar materiales resistentes tales como la honestidad, el respeto, la aceptación de un pasado y la puesta en marcha de la dignidad. No sea que ante cualquier viento el edificio de tu relación se derrumbe dejando ver la debilidad de materiales tales como la mentira, la apariencia, el engaño, la vileza, las actitudes abyectas e indecorosas y, sobretodo, la falta de respeto a tí misma.

    Ahora bien, ¿cómo dejar de ser lo que se es, si el pasado no puede borrarse? Cierto, el pasado no puede ni nunca podrá borrarse de tu mente. Entonces, lo que te queda por hacer es librar una batalla para debilitar sus efectos sobre ti. Es complicado reconocer los errores propios, pero la única forma de resolver un conflicto es hacerle frente, encararlo con valor e inteligencia, pero sobre todo con la entereza de que nunca podrás borrarlos de tu mente y con el entusiasmo positivo de que te querrás tal cual como eres sin quitarle ni ponerle nada. ¿Lo harás sola? Bueno, puedes intentarlo, pero mi sugerencia y deseo personal es que te apoyes en el Señor para que te ayude a sobrellevar las cargas del pasado depositándoselas justamente a Él, y justamente porque tus fuerzas han menguado por tanto esfuerzo y no has podido finiquitar este asunto. Tan solo mira hacia atrás en el tiempo y respóndete tú misma si has podido resolver tus flaquezas al respecto. Si respondes afirmativamente pues te felicito. Pero sino es asi, pues ahí está el Señor para que se haga cargo de lo que no has podido lograr para superar tus alienantes cadenas.Tan simple como tener fe en Él y pronto notarás la manera tan especial como trabaja en nuestras vidas cuando lo dejamos entrar. Entonces te aseguro que antes de que  “cante un gallo”  darás testimonio acerca de lo maravilloso de su obra en tu propia vida.
    Muchas mujeres con un pasado que la sociedad y la propia familia estigmatiza de forma negativa, actúan de forma muy especial ante una nueva relación en sus vidas. Es como si estuviesen pidiendo sobras de amor, como si el pretendiente fuese el único en el mundo. El comportamiento de tales mujeres suele tener una actitud más abierta a la vida y suele reflejar un decaimiento de valores en su relaciones de noviazgo. Están más abiertas al sexo antes del matrimonio, de hecho la mujer con un pasado contiene cierta reserva hacia el sacramento matrimonial considerándolo no escencial en sus vidas. Esta variable pudiese tener como lectura la decaída autoestima, debido precisamente al sentimiento de rechazo de quienes se constituyen como su familia y, también, a la autocondenación por la gran culpa de las decisiones equivocadas en el pasado. Puede sentir que por lo que ya vivió no se merece el trato de una dama tal cual como otras lo reciben. La diferencia es que ella siente que su pasado la atosiga y la hace no merecedora de un trato de respeto y admiración como cualquier otra dama. Las damas con una mala estigma se perciben como indignas de que un buen hombre se enamore de ellas, y por tanto se conforman con cualquiera que les toca el claxon sin que se digne bajarse del automóvil para recibirlas en la puerta de la casa. Tienen mayor inclinación al sexo fuera del compromiso porque quizás ya perdieron su virginidad antes, y se les hace muy fácil acceder a las peticiones del chico de irse juntos a la cama porque quizás con ello lograran atraparlo, cautivarlo, embelezarlo. Ni un resquicio de mantenerse casta pues son mujeres que ya pasaron por las relaciones de “manita sudada” y eso ya no es para ellas, ni para que engañarse, ya conocieron el mundo y nadie les creería de su recatamiento si lo intentan, ni siquiera ellas mismas. Eso sería como un autoengaño, pues por dentro solo ellas saben de lo que han sido capaces. Imaginan que esa actitud abierta enamorará a ese hombre al que se entregan con tanta facilidad y en tiempo record. Nunca es bueno decir que algo ocurrirá, ni mucho menos asegurarlo pues en las relaciones interpersonales no existen principios que den certeza de que algo pasará, pero en cambio existen las probabilidades, y en eso quisiera remarcar que la probabilidad de que un hombre se enamore de una mujer que se va a la cama antes de un compromiso matrimonial y en tiempo record después de conocerlo, es ciertamente una probabilidad baja. En cambio, el otro lado de la moneda, si eres una mujer que se da su lugar no obstante el pasado, y no caes en la famosa prueba de amor que los hombres en general solicitan de una mujer, es mas probable que a ese hombre comienzes por fascinarle y a volverle loco por ti. Muchas cosas dependen de ti como mujer. Solo basta recobrar tu dignidad y hacerte valer como la gran mujer que eres. Ningún pasado puede ser mas fuerte que tú, ni tampoco debes dejarte vencer por el estigma impuesto por una sociedad que no todo lo que dicta es lo correcto, por supuesto.

CONCLUSIONES
    Hay una cantidad considerable de información relativa a las relaciones de noviazgo entre un hombre y una mujer. Sin embargo, y pese a ello, no hay una serie de reglas que nos indiquen cuales son los rasgos en una mujer por las cuales un hombre se enamora. Por supuesto que lo expresado en esta breve reflexión solamente manifiesta ciertos elementos aproximativos que pudiesen servir de ayuda para entender como los sentimientos de un hombre se inclinan por algunas características observadas en las mujeres. En la realidad, hombres y mujeres se unen por muchos motivos y por una cantidad de razones tan distintas que sería muy complicado enumerarlas y dar cuenta de ellas en este espacio. Mas sin embargo, lo que si podemos afirmar es que hay una serie de factores presentes en la mujer que se asocian al interés o desinterés que un hombre experimenta por ella. Los valores de respeto, decencia, dignidad, mantenimiento y valoración de la virginidad, la castidad, la honestidad, el trato amable y sincero de una mujer hacia un hombre, la dulzura de sus actos y expresiones verbales son tan solo algunos que se rescatan de una lista aún mayor. En cierta forma, la mujer posee la llave de entrada para que un hombre ingrese en su vida y se convierta en por lo menos un amigo. Ciertamente de ellas depende el que los hombres moderen su comportamiento, se dirigan en la forma correcta y mantengan los requisitos en la  forma como ellas lo requieran y exigan del hombre que, probablemente esté designado para toda su vida. De ese modo muchos hombres se quedarán en la periferia y no harán perder el tiempo a nadie y ni lo perderán ellos mismos. No importa el pasado de cada persona si lo que se recupera es su valoración como tal  y la exigencia del respeto como principio de toda relación y la preservación de su dignidad.Toda mujer sabe lo que tiene reservado para el hombre, y además de ello conoce muy bien las formas para atraer al sexo masculino, empero es de sobra conocido que las formas definen la relación, y si utilizas aquellas en las que solo reflejas tu desesperación y soledad, entonces debes atenerte a las consecuencias de lo que un hombre interprete de tus actos y pretensiones. Si bien tu pasado no es para vanagloriarse, recuerda que siempre es tiempo de recuperarse y mantener la frente en alto como una gran mujer. No dejes que el pasado difícil defina tus actos presentes. Revierte esa situación y capitaliza el valor que Dios te da como mujer y como ser humano. Vales mucho y como tal mereces lo mejor porque para Dios todos somos merecedores de ser amados y de amar profundamente a una persona para toda la vida, por el tiempo que nos regale aquí en la tierra.
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martes, 10 de marzo de 2026

EL PODER DEL COQUETEO EN LA MUJER


            Creo que la mujer, en mi particular punto de vista, es la protagonista principal en la génesis de  una relación heterosexual; el nexo entre un hombre y una mujer justamente con propósitos de formar un matrimonio, una  amistad o una relación de noviazgo. Con esto quiero decir que la mujer es la que determina y la que define la persona con la que mantendrá un contacto más íntimo, llámesele novio, esposo o amigo, lo que significa que no es el hombre el que decreta con quién vivirá o mantendrá una relación. Por supuesto, el hombre sabe con quién se une, y además piensa que ya escogió primero, pero lo que no advierte es que ya fué escogido previamente por la chica, la que se convertirá luego en la mujer de sus sueños, su novia o su amante. ¿Sabe usted que la mujer con solo guiñar su ojo tiene a sus pies a cualquiera, literalmente hablando por supuesto? Recuerdo un dicho que mi madre solía decir “ la mujer está para escoger”. Debo reconocer que en un principio, la expresión causaba cierto malestar en mi orgullo de hombre, sin embargo siempre reflexionaba  en ello, de la veracidad de su contenido y de que tan cierto resultaba lo que había en esa frase. Con el tiempo, puesto que era una de esas frases acostumbradas que regularmente ella expresaba, me fui convenciendo de que aquella expresión no era una simple posición feminista  que transgredía el papel del hombre machista de entonces. Era simplemente la propia experiencia que mi madre había tenido con mi padre, y era así como lo experimentaba, y aún ahora lo concibe como algo verdadero. Estoy convencido de que hay algo de cierto en esa frase. Y déjenme decirles que existen muchas mujeres que hacen un uso indebido de esta ventaja, por llamarlo de algún modo, para tener hombres a su lado. De pronto, siempre hay la mujer que le gusta jugar con el sexo opuesto, mostrando una falta de respeto hacia la figura masculina, y al mismo tiempo degradando la figura de la mujer, o por lo menos la de ella misma. En ocasiones, la mujer actúa así por que se siente sola, hueca y con una autoestima en deplorable condición. En otras circunstancias, es simplemente la simple vanidad de sentirse asediada por los hombres. Con los años la mujer se vuelve una esteta en el asunto y  la madurez la convierte en una persona  más selectiva en las relaciones y, entonces, la búsqueda de relaciones que ofrezcan su tranquilidad es ahora la prioridad. No es difícil ver a una chica de 16 o 17 años con una cantidad increíble de galanes tras sus "cueros". Y es que ellas mismas se han dado cuenta del  poder para atraer al sexo masculino, como el imán que atrae al hierro. Algunas no saben como hacer un uso debido, prudente y apropiado de sus encantos, y a todos los chicos les encajan una mirada de tentación. Si éste patrón continúa hacia la adultez, no es extraño que la agenda de la chica este llena por lo menos tres meses por adelantado de citas con muchachos, fiestas, reuniones con amigos,etc., etc., etc. Tal vez sea una sátira mordaz decirlo de ese modo, pero es más o menos lo que podría estar pasando con algunas chicas con una gran necesidad de ser rodeadas por hombres debido justamente a su inconmesurable sentimiento de soledad y minusvalía, o bien por la gran vanidad en sus corazones. Veamos algunos tipos de mujeres respecto  al uso de la táctica del coqueteo en la relación con el sexo opuesto en la perspectiva de  principiar una relación formal y/o de acercamiento con propósitos propios de cada mujer.
        LA MOJIGATA
        Bajo esta categoria encontramos a la mujer que se muestra santurróna y puritana. El grado de moralidad en su esquema personal y experiencial es muy alto. Le cuesta mucho trabajo adaptarse a las costumbres nuevas y un tanto liberales, y el guiñarle un ojo a un hombre sería el equivalente a un pecado de consecuencias penitenciales, más por su propia conciencia que por el acto propiamente dicho. Un exceso en su conducta le puede acarrear dolor y un sentimiento de culpa grande, debido a una aplicación rigurosa sobre sí de reglas verdaderamente severas. Es un monumento al estoicismo el sometimiento de su persona a un cuadrante reglamentario que la comprime. Lo que es verdaderamente cierto es que la persona tiene convicción de sus esquemas morales y de sus aplicaciones en la vida. Así que, guiñarle un ojo a un hombre es una realidad siempre y cuando ese hombre se trate de su padre, y no otro hombre por ningún motivo. El extremo de esta categoría de mujer se sitúa en la hipocresía, en el encubrimiento, y el que dirá la gente le afecta sobremanera. Su mecanismo de defensa básico es la represión. El último censo poblacional en USA arrojó que un 1%  de las mujeres de entre 15 a 35 años son auténticas mojigatas. Esto quiere decir que estas mujeres están en grave peligro de extinción. ¡Ya casi no existen! Bueno, no creo que a ningún hombre le preocupe eso. Palabra de honor. Es el tipo de mujer a la que el hombre moderno “esquiva” 
        LA PSEUDOMOJIGATA
        Como su nombre lo índica, en esta categoría están envueltas todas aquellas mujeres que falsamente se hacen pasar por mojigatas, haciendo gala de un moralismo que solo usan a conveniencia. En realidad son más peligrosas de lo que imaginamos, y eso es debido a que llevan una doble personalidad en la relación con los hombres. Son super discretas en aquello de cerrar su ojito a los hombres. No es a cualquiera ni a cada momento. Son francamente muy selectivas. No obstante, cuando hacen uso de éste recurso, el contraste de lo que aparentan con lo que muestran es enorme, y eso crea un espejismo alrededor de ellas, sobre todo cuando el hombre es muy observador y puede dar cuenta de ello. Lo tigresa que llevan dentro está barnizado con la ternura y la fragileza de una mariposa. Son falsamente bellas. La pseudomojigata no reprime sus emociones tan intensamente como en el caso de la mojigata, y sus propios canales de expresión le ayudan a mantener un equilibrio entre lo conservador y lo liberal. Así esta mujer accede a las nuevas posibilidades y patrones sociales nuevos sin tanto problema. La estadística del censo poblacional en USA nos reporta que la pseudomojigata tiene más prescencia que su vicaria, es decir, la mojigata. Bajo el mismo rubro de mujeres de entre 15 y 35 años, esta categoría muestra un 5% poblacional de damas que le guiñan el ojito a los hombres, sin incluir al papá por su puesto. Usted se preguntará porque es mayor el porcentaje de las pesudomojigatas comparado con la categoría de las mojigatas. Creo que la respuesta estriba en que las pseudomojigatas se ocultan en las formas y actúan con las bases, lo que proporciona enormes ventajas en su diario vivir, en especial en la relación con los varones potencialmente relacionables en sus vidas. El mecanismo de defensa que emplean tiene que ver con una especie de racionalización/justificación. No necesariamente son malas mujeres. Es simplemente que ellas luchan entre una educación tradicional que han recibido desde siempre y una nueva forma de ver la vida más liberal que la sociedad impone, y que ellas en su observancia femenina dejan ver como algo válido en sus vidas, y no algo que necesariamente les cause malestar o sentimiento de culpa. Para ello recurre, como dije antes, a intelectualizar sus actos para evitar la culpa que estos generan en la conciencia. Su porcentaje poblacional es de un 27 % de entre las  mujeres de 15 a 35 años de edad. Es el tipo de mujer a la que todo hombre “apetece”
        LA MESURADA   
        Si hay algo aceptable en la sociedad es justamente la mesura. Esto significa prudencia, ecuanimidad, balance y equilibrio entre otras cosas. La mujer mesurada es aquella que sitúa su vida en un punto intermedio,mostrando una interacción más real de sus esquemas personales, coincidiendo más con la realidad que le ha tocado vivir. Es adaptable, circunspecta y discreta en sus actos. Considera el flirteo como algo natural a la mujer. Seducir a un hombre no es un asunto que le acarrea problemas personales, ni es algo que tenga que ocultar. Aceptan el galanteo de la mujer hacia el hombre siempre y cuando que las formas mantengan un balance y un respeto en proporción. No es el coqueteo abierto e indiscriminado lo que practican las mujeres que se colocan bajo este rubro. En realidad es algo más fino y selectivo. El coqueteo es solo un recurso válido que utilizan de forma prudente y proporcionada. A ellas les importa mantener la buena imágen, el buen concepto y opinión que otros tienen sobre sus personas. En esta categoría encontramos cierto liberalismo, pero también cierto recato, y ambos combinados a la prefección. Estos elementos se mezclan sin contravenir el uno al otro, dando paso a una mujer que tiene un manejo de sus emociones en aparente armonía, de modo que se está bien consigo mísma y con la sociedad. Psicológicamente, la mujer mesurada tiene más recursos para defenderse que las dos mencionadas arriba. De acuerdo al censo poblacional de los Estados Unidos de América (USA, por sus siglas en inglés) la mujer mesurada se nos da muy poquito. Apenas un 5 % aparecen en escena. Un hombre podría desear tener más especímenes de ésta clase, pero la realidad es que está en “chino”(difícil) encontrarlos. Podríamos decir, coloquialmente hablando, que es el tipo de mujer que el  hombre moderno “pretende”
        LA MUJER SEMAFORO
        Le parecerá extraño el hecho de que una categoría de mujer bajo el título “ Cuando una mujer guiña el ojo a un hombre”, tenga el nombre de un artefacto que sirve para guíar el tránsito vehicular en una ciudad. Es simplemente que muchas mujeres cierran tanto el ojito a los hombres, y lo hacen con tanta desesperación que más parecen semáforos que cualquier otra cosa. Así es, puesto que con el rojo detienen a cuantos s e les antoja, y de pronto se les encuentra con un tráfico enorme, qué no le cabe a uno pensar como esa mujer atrae a tantos hombres y con que sentido. Del mismo modo que atraen masculinos, a ellas les resulta fácil liberarse de aquellos con los que no desean una relación más formal o de acercamiento íntimo, dándoles "luz verde" para que emigren a otras avenidas. El ambar es usado como preventivo (just in case) cuando la duda les asalta y no saben a ciencia cierta si “habrá o no habrá” diversión por allí. Eso es normal y a cada mujer le pasa de vez en cuando, pero en la mujer semáforo le ocurre con frecuencia. Es el equivalente al popular  “don Juan” en referencia al hombre que tiene un corazón tan grande que le caben todas, pero aplicado al caso de la mujer. A esta clase de mujer todos los hombres, o casi a todos, les gusta. Ese no es el problema. La cosa es que a todos (o casi a todos) les cierran el ojito. No les asusta detener el tráfico vehicular. Ni tampoco les amedrenta ver accidentes y choques provocados por ellas. Creo que mas bien gozan con ello. Les encanta sentirse el centro de la atención de los varones. Bajo este poder compensan sobremanera un sentimiento de vacío y una autoimágen devaluada. Los esquemas psicológicos están en sintonía con una falange de necesidades no resueltas. Este tipo de mujer tiene un pasado triste en su relación con los padres, en especial con la figura maternal, la que, como usted debe suponer, no es la figura más apropiada para una hija, y la cual hereda todo el pasado de su progenitora, un pasado tormentoso que repetirá fielmente al pie de la letra. No habrá fe de erratas, se lo aseguro. Hará todo exactamente igual que su madre. El mejor ejemplo de la repetición compulsiva de un pasado generacional está dado en la mujer semáforo. Es la típica mujer que tiene hijos con varios fulanos. Nunca vive sola; no sabe vivir sola porque vivir sola significa soledad, vacío, carencia. Por tanto su soledad es insana, es tormentosa, juiciosa y perturbadora. El sentimiento de inadecuación personal que éstas mujeres llevan consigo, como los semovientes (ganado, vacas, reses) que llevan su sello indeleble de su dueño, se oculta por el amplio liberalismo en su proceder en la relación con los hombres, y por la expresión abierta y sin tapujos de sus emociones y deseos. Realmente tienen un corazón partido en dos: uno lleno de tristeza profunda plenamente esquivada, y otro de felicidad aparente. Pero solo le conocemos éste último, el de la felicidad aparente. Uno es real, el otro es ficticio. Uno oculto, otro visible. Según el censo, como en todos los casos anteriores, la estadística arrojó un 66.6 % de la población de mujeres de 15 a 35 años. Esto quiere decir que éstas mujeres abundan por doquier; se les encuentra practicamente en todos lados sin importar la condición social, grado de escolaridad, religión, raza, etc. Además de todo, su estadística apocalíptica (66.6) coincide con el chamuco que llevan dentro. Bien dice el dicho,”nada es casual”. Este es el tipo de mujer que todo hombre “ desea” 
        Pues como hemos visto en estas líneas, un acto tan simple como el coqueteo, tiene una significación poderosa para explicar la conducta de las personas. Hechos tan simples nos hablan de cosas tan profundas que llevamos  en nuestro interior, en este caso las mujeres. Obviamente ésta clasificación pintoresca no tiene ningún propósito de educar o informar sobre la personalidad de la mujer. Es solo una caricatura de una realidad mucho más compleja. Sin embargo, da una idea de como la mujer adopta distintas formas de actuar respecto de algo tan simple como lo es el coqueteo.