Seguidores

jueves, 1 de noviembre de 2012

LA SOLEDAD DE LA MUJER SIN PRINCIPE AZUL


ESPERANDO EL AMOR CON EL CORAZÓN CERRADO



    ¿Desesperada porque el multisoñado príncipe azul no ha llegado a tu vida? Se pasan los años y no ves llegar la hora en que tu corazón tenga dueño. El hombre con el que siempre has soñado no aparece por ningún lado, y lo que se asoma en tu vida, como una sospecha de que algo serio sucede, por lo menos asi lo sientes, es que todas tus amigas están comprometidas o casadas con su príncipe al que tanto añoraban. La felicidad no parece estar de tu lado y te deprime tu propia situación actual. En la intimidad de tu ser recurres al pasado y casi como con arrepentimiento te fustigas a tí misma, por el hecho de haber sido tan dura y exigente en tus relaciones anteriores, incuestionable por cierto. Incluso te cuestionas tú misma reprobando tus actitudes y valores con los que has actuado. Lo primero que te llega a la mente es “si no hubiera sido tan mala con fulanito, quizás hasta ya estuviera casada como ahora mis amigas lo están” Te miras al espejo y te recriminas por tu forma de ser y hasta por como eres, ya sea por dentro como por fuera. Comienzas a preguntarte sobre los motivos de tu extendida solteria y, mas allá de ello, de las razones de tu extrema soledad. Por supuesto que mantienes oculta esa soledad para no despertar la sospecha ante los demás acerca de tus sentimientos de vacío interior; de un corazón que sufre terriblemente por la ausencia de un amor que lo complemente. Otra cosa que pasa en tu intimidad respecto a esa situación, en la que el principe azul no arriba a tu vida, es la de que, muy a pesar de tu belleza exterior, experimentas cierta envidia en las mujeres no tan bellas exteriormente; consideras que es injusto para ti lo que te acontece, pero vuelves a mirarte al espejo y te asusta ver más allá, decides esquivar el asunto y justificarlo sin dar una real y auténtica resolución de modo que pudieses encontrar una respuesta en ti misma. Es doloroso reconocerte en tus errores y traumas, y encuentras “saludable” reprimir lo indeseable a la inconciencia, casualmente. La vaguedad de este dilema no desaparece del todo y prefieres mantenerlo como un asunto por separado a pesar de que reconoces de que es de vital importancia. Pones de relieve la condición de que otras cosas están fallando, quizá los chicos no se han dado cuenta de que eres linda y sensitiva. Es posible que los muchachos están ocupados en tantas cosas y es por eso que ni siquiera se hayan fijado en ti. Es posible que comienzes a experimentar que requieres de más cuidados personales en tu estética y apariencia, y es entonces que te conviertes en la cliente número uno de la clínica de belleza de la esquina y asidua del gimnasio cercano al barrio. No obstante que tu figura luce bien, tú misma pareces verte muy mal y entonces das inicio a una rutina alimentaria en la que solamente comes lechuga y más lechuga, y tomas agua y más agua. El resultado de todo esto es peor que la solución empleada, y en verdad no trae nada sano a tu vida mas que tristeza y desolación. Pronto te das cuenta de que el sentimiento de oquedad te oprime y la tristeza se intensifica. En la relación con tus confidentes das rienda suelta a tus soñadas pretensiones y a los fracasos experimentados. En esa relación confidencial, normalmente con una amiga con la que compartes tus intimidades, es en la que te muestras tal cual con todas tus flaquezas y debilidades. En dicha relación encuentras un alivio temporario a tus fracasos amorosos, y aún de otro tipo. En el fondo sabes muy bien que a los chicos no les atraes como tu quisieras y te invade la idea de ser más accessible con ellos de modo tal que encuentren la entrada a tu vida en una forma más fácil y sin tantas dificultades. Entonces es probable que comienzes por ceder algunos de tus principios morales a pesar del sentimiento de culpa que eso te genera. Es tal tu ansiedad que te enojas contigo misma, te culpas de lo que te pasa y te sientes fea y poco atractiva a los hombres. La amargura se origina a causa de ello; no te soportas ni tu misma, todo te parece mal y hasta el estar con tus mejores amigas te causa cierto malestar. Maldices a los hombres y, al mismo tiempo, en tu vida aparece un incipiente  estado de depresión; tu ambiguedad provoca serias afectaciones en tu vida interpersonal y la vacuidad la experimentas con mayor intensidad cada vez. Has empleado de todo, desde un guardaropa completo de prendas superatractivas que va desde las minifaldas y los escotes atrevidos, hasta vestidos que no se repiten nunca más, de modo que la inversión solo en eso sobrepasa cualquier presupuesto. Has intentado el gimnasio para obtener una figura que no ha cambiado de manera significativa, pues con tanta ansiedad  y nerviosismo tu cuerpo no obedece a tu mente, y a pesar de que ha sido grande el esfuerzo, son  pocas las libras perdidas. Tu tocador repleto de pinturas  asemejan las acuarelas y todo el equipo profesional de pinturas de un artista  profesional. Gastas una cantidad exagerada en polvos y pinturas para posar más bella y hermosa a la vista de los hombres, pero eso tampoco parece haber funcionado en forma efectiva. Tambien tus mejores amigas te han aconsejado y sólo ha sido para testificar en carne propia la reducida funcionalidad de la mayoría de los consejos extendidos. Nada da al blanco por lo oblicuo de tu visión, y lo peor de todo es que los años se van irremisiblemente, sin retorno. ¡Lo que darías por un chico que te quisiera por lo que eres y no por lo que tienes! Y es que la mayoría solo se fija en tu trasero y en tus pechos, luego en tu cara y al final en tu corazón, si es que hay tiempo para colocarlo en la jerarquía de las cosas que les interesan. Todo eso lo sabes y te disgusta que ellos sean así, aunque en tu juventud te fascinó. Te encantaría que la cosa fuese al contrario. Que primero se fijásen en tu corazón y luego, sin quitarle ni ponerle, en todo lo demás. El sentimiento de ser amante te parece muy complicado, pero lo vislumbras como una posibilidad, aunque a veces practicamente te viene a la mente la idea de renunciar a ser amada por alguien más, y que eso del príncipe azul es mera ficción, solo un cuento de hadas. Te tiras y renuncias a ti misma de tener a un amor porque te dices no merecerlo. Sobreviene el desgaste, la renuncia y con ello la amargura y la desesperanza, triste final.
    Un vistazo al exterior de tu persona nos dice que todo marcha de maravilla. Al ojo del observador común resultas ser una chica de apariencia muy opuesta a tu sentimiento interior. Quién diría que, a decir por tu hermosa máscara, tuvieses una autoestima tan desalentadora. Y es que al contacto con los demás eres la heroína de las fiestas, la compañera perfecta, la amiga genial, la mujer fuerte y segura, asertiva y directa en su personalidad. No obstante que tu interior sea otra cosa muy distinta, te esfuerzas por mantener una imágen de mujer de temple y, además de eso, y por si fuera poco, inexpugnable al trato; eres como una persona enigmática, misteriosa e impenetrable, pero por sobre todas las cosas de una apariencia de felicidad total y satisfacción con la vida que llevas. Cada día que pasa es un número menos a tu juventud, pero tratas de que eso no te quite el sueño y, como perfecta solución, te insertas en la vorágine de los acontecimientos propios de tu juventud y de los  detalles que van y vienen en las relaciones interpersonales con tus amistades, lo que parece normal a toda mujer. Tú sola te debates en tu tristeza, pero nadie o, solamente y en exclusiva, tus mejores amigas lo saben, las únicas con las que puedes abrirte sin cortapisas en lo que se refiere a tus frustaciones y temores en la vida amorosa. Muy a menudo te conviertes en una persona con una doble vida, lo que provoca un desgaste personal de graves consecuencias para tu salud en general. Un grueso tapiz cubre la inmensidad de tu tribulación y amargura. No obstante lo grueso a veces se rompe tu cobertura, pero lo reemplazas en forma inmediata. Cualquier exposición de tu ser te vuelve vulnerable; no es otra cosa que tu ser que se asoma abriendo la coraza que la cubre, como si tu piel interior fuese abyecto y despreciable. Te enojas de ti misma y hasta te maldices por lo que eres denigrándote mordazmente, pero tu sola en tu vida intima, en la soledad del espejo y tu corazón. Lloras una lágrimas de frustación y desesperanza, y en ese vaivén de sentimientos negativos reniegas de ti misma y, en el peor de los casos, te niegas a ti misma. En el extremo de tus contradicciones y paradojas es que te dejas llevar por un acto de sumisión ante la autoconjura, el autosaboteo y tu misma te conviertes en tu principal enemigo. En un acto supremo de conciencia retomas la batuta de tu complicada existencia y vuelves a ser la mujer firme e inescrutable, sólida e imperturbable. Adviertes que llevar esta doble vida resulta muy doloroso y comienzas por buscar alternativas viables para aliviar la tensión. Tus traumas y complejos de superioridad, tu orgullo de mujer bella, atractiva e interesante te levantan por un instante, pero en este ciclo enfermizo las caídas ya son parte de una rutina enloquecedora. Solo tú conoces de los fracasos, pero los demás sospechan de tu infelicidad. En verdad eres presa fácil al exilio porque te persiguen las pulsiones primarias desde el aposento de la decencia hasta la puerta ancha de la vida de placeres, de la renuncia de los valores de respeto y castidad para entrar a una vida en la que atentas contra tu propia persona, contra tu espíritu, y lo más alarmante: contra tus propios principios que salvaguardan tu integridad. Quizás tu moralidad es más fuerte que tus propios impulsos, no obstante sientes ese gusanito que te recorre día a día y que te tienta hasta los huesos. Comienzas por ceder y te tiras al pecado, a la vida mundana. Tus cadenas enfermizas te han secuestrado y la posibilida de recuperarte, aunque no imposible, es verdaderamente complicada. Tal vez tus esfuerzos son denodados y es entonces cuando te separas del optimismo para ceder al fatalismo, y así reprogramas tu corazón para no sentir la desilución.
        Intelectualmente hablando todo parece estar bien contigo; no obstante que la academia se convierte en tu refugio bendito para primeramente ocultar tu desbalance y, por supuesto, para subsanar posteriormente el hueco del desamor, la hendidura grande en tu corazón te ha marcado y, aún así  palpita por su complemento. Posiblemente llegas a convertirte en una veterana de las aulas universitarias. Puede que no estés interesada en proseguir tus estudios, pero en tal caso las actividades laborales en las que te desarrollas son para ti como un bálsamo para calmar tu dolor, tus ansiedades y los síntomas de una solteria que se vuelve extensiva porque nadie parece estar interesado en ti como mujer o quizá tu ceguera no te lo permite ver con claridad. La fortaleza de conciencia te mantiene en pie, y favorece que la depresión no sea una opción en tu vida, afortunadamente. Pero sin embargo, no pocas veces ocurre que experimentas un sentimiento de intensa soledad, de que nadie te quiere y de que corres el peligro de que el tren pase pitando y te deje atrás en el camino. Entonces comienza una crisis existencial que te imposibilita ser feliz, y hasta las cosas mas simples y hermosas han dejado de sosprenderte. La crisis es notoria en todos los aspectos de la vida cotidiana. La última en advertirlo eres tu misma, pero los síntomas de esa crisis son notorios a cualquiera; y es que se te nota en tus rasgos, en la faz, en tu sardónica sonrisa, en tu lenguaje no verbal, en todo tu cuerpo. La crisis muestra los estragos dejando tras de sí una muerte del amor en vida, una funcionalidad a rastras, una vida a base de inercia automatizada, robotizada, de simples movimientos que responden a una suerte de señales de supervivencia; una clase de vida vegetativa en el amor. La capacidad de amar es cosa del pasado y ni un ápice del deseo de dar debido al bajo umbral de sentir el amor. Imposible dar lo que no se tiene. La vida ya no es vida; es la muerte la que opera tu vida, la inunda de su fuerza y eso es lo que provoca la pesadumbre, el dolor anquilosado de un corazón que alguna vez quiso ser en el deseo de amar y ser amado, ahora incrustado en el ostracismo  espiritual.

sábado, 27 de octubre de 2012

¿Todo tiene solución menos la muerte?



    Déjeme recordar una frase que, por lo menos,  cualquier persona ha escuchado una vez en su vida, y que casi todo el mundo acepta de forma incondicional sin detenerse para analizarla a fondo, y solamente mostrar su acuerdo sin mayor cuestionamiento. Esa frase es “ todo tiene solución, menos la muerte”
    ¿Sabía usted de la falsedad de esta declaración? ¿Usted la acepta tal cual? Permitame decirle, que no hay afirmación más falsa que la anterior. ¡Por supuesto que la muerte tiene solución! Pero la misma está en las manos de cada quién, en las manos de usted. De ahí que cada persona debe tomar las providencias en vida con un corazón nuevo en donde habite y reine Cristo.
    Es en la vida actual cuando tienes la oportunidad de solucionar tu muerte y traspasar a una vida mejor que la que vives actualmente, a la vida eterna. Resolverla dependerá de tu fe y de tus obras en el nombre de Dios, de nadie más.
    Ahora bien, si eres de los que tienen una visión estrecha de la vida (hablando en forma genérica) y solo se limitan a vivir y gozar hasta el día en que el cuerpo perezca, entonces invariablemente la muerte te espera. ¿Eres de los que solo mencionan el nombre de Dios solo porque con ello das la apariencia de ser bueno y casto? Si solo publicitas el buen nombre de Dios sin sentirlo en tu corazón, entonces yo te pregunto, ¿de qué lado estás? Si solo es mera apariencia ante los demás, solo frases huecas sin mostrar el rostro de Cristo en tus actos, entonces solo estás hablando de Él para vanagloriarte, aunque pocos lo adviertan. Es la búsqueda de Gloria personal a base de una declaración, “saludando al mundo con sombrero ajeno” En tales circunstancias, la muerte penetrará en tu corazón y no habrá nada ni nadie que pueda remediarla. Por su puesto, en eso estamos totalmente de acuerdo. Bajo estas condiciones la muerte será irremediable. Recuerda que podrás engañar a cualquiera, pero a Cristo que todo lo ve no puedes ocultarle absolutamente nada de lo que piensas, haces y sientes.
    Debo decirte algo que realmente debe interesarte, y es que aún es tiempo de encontrar la solución a tu muerte; ahora es el tiempo, mañana no sabemos lo que vendrá. Unete a Cristo, toma tu cruz y siguelo; vive como Él quiere que vivas,  aceptando todos sus mandamientos y aplicándolos en tu diario vivir. Convertirse a Él es la manera en que uno vence a la muerte para ganar el cielo, y es un proceso que dura toda la vida terrenal, en verdadera lucha que se fragua en la arena del mundo sin tregua alguna, hasta que Dios nos llama a cuentas.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mi corazón herido





Siento que mi corazón late fuerte, apresurado, desmesurado. Un pensamiento se apodera de mi mente, y es tal que ese corazón mío en desfase predestina un desmoronamiento, una caída tan estrepitosa como desmoralizante. Mi mente trabaja a la velocidad de un torbellino, causándome un desasosiego de proporciones incontrolables. Un indicio claro de desilusión comienza asomarse en mi espíritu, mi entrega no da frutos y las promesas resultan ser un espejismo, utopía que amenaza mi existencia. Presagio una búsqueda intensa y sistemática hacia la figura de mi Cristo, sé que será difícil olvidar, en mi camino me acompañará la desdicha, el quebranto, el desconsuelo, pero en Dios todo pasará. Nunca olvidaré, el recuerdo me hará más fuerte y nunca resistiré amar y entregar el corazón porque es de Dios consagrarlo y ofrecerlo al prójimo sin condición alguna.

sábado, 15 de septiembre de 2012

OLMO DE MIS AMORES





Olmo es el nombre que me recuerda una vida, la palabra que me hace retornar a mi pasado lejano en los años de mi niñez. Es tan sólo una palabra, pero ella trastoca mi corazón en recuerdos bellos de aquellos años que jamás volverán, pero que han quedado plasmados en mi corazón por siempre. Buena parte de mi niñez la habia pasado en la calle jugando a lo que fuera, ya sea solo o con mis amigos y hermanos. Qué importaba a lo que jugásemos si lo gratificante era estar en esa calle mágica dando rienda suelta a toda una explosión de energía incontenible. Ese lugar es ahora parte de mis recuerdos, esa calle de concreto gris, oscurecido por los años y por la exposición a los elementos, bendita calle compañera de aventuras y desencuentros, fuíste como una compañera muda que me ofreciste tu terreno pendiente donde las pelotas rodaban hacia la avenida principal y en donde la cantidad de carros resultaba peligrosa para los niños que jugabamos en tu superficie. Venerable y entrañable calle en declive que recibiste el sudor de mi cuerpecito y algunas veces gotas de sangre que se esparcían sobre toda tu extensión por mis raspaduras debido a los juegos rudos de mi niñez, y yo siempre  alborotado y excitado, siempre jugando y recibiendo tu bendición de darnos tu terreno para nuestro esparcimiento; esa es la olmo de actividades lúdicas, de identidad y pertenencia, de amor y cariño al suelo que me vio crecer y soñar cada fantástico día de mi infancia; esa calle que me transporta con fantasía, que hace perderme en quimeras que reflejan mis deseos y anhelos de mi niñez, atenuados únicamente por la intromisión de la cordura. Olmo que donde quiera que te leo me haces suspirar, y donde quiera que te encuentro me permites vagar hacia el ayer, a lo remoto y lejano y a lo más hermoso que me ha ocurrido en toda mi existencia; olmo, testigo fiel de mis primeros pasos, de mis primeras andanzas y correrías de niño; de mis aventuras y peripecias en mi mundo donde solo cabía la fantasía y la magia de vivir. Eres parte de mi y nunca saldrás de mi corazón, lugar donde te llevo muy dentro, inserto ahí como parte inseparable e inherente a mi ser. Olmo de mis amores, olmo de mis más bellas añoranzas, olmo de mi vida de la que siempre serás parte imprescindible. Me viste crecer, arribé a la adolescencia y tus invitaciones para jugar ya no eran tan aceptadas por mi, pero transitaba por tu superficie y me sentía seguro sobre tí sabiendo que eras mi olmo, mi querida calle olmo. Me convertí en adulto y te transformaron cambiando tu apariencia; cuánto me costó aceptar tu cambio, ese nuevo "look" que entristeció mi ser; aunque nunca dejé de quererte, siempre te quise como te conocí, con tu piel arrugada, algunos hoyos y honduras sobre ti, y hasta un bache que te distinguía cada vez que llovía porque era la concavidad donde posaba mis barquitos de papel para navegar por el mundo mágico de mi mente. Ya de adulto, solo te miraba de reojo, pues había conocido algunas otras calles alrededor de la cuidad, y confieso que muchas veces me olvide de ti. Pero mis recuerdos han sido más fuertes que yo, y ese apego ha vuelto con fuerza, la misma que penetró en mi corazón tierno de cuando fuí niño. Ahora en la madurez de mi vida adulta sigues siendo la misma, quizás más transitada, renovada, parecida más a un estacionamiento que cualquier otra cosa y en la que los niños ya no juegan sobre ti; quizá agrietada por tanta violencia, atemorizada por tanta aspereza y brutalidad humana, pero sigues siendo la olmo, la hermosa calle de mis amores y fantasías de mi vida; la olmo tan leal y justa, la que me acompañará hasta la muerte llevándomela consigo impregnada en mi espíritu, en mi corazón. Olmo de mis primeros amores que nunca te olvidaré.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

UN MACHO EN EL HOGAR



 Te dices ser un buen esposo, y sin embargo adoleces de tantas cosas que, en la realidad poco haces para ganarte ese puesto en el hogar. Tal vez lo eres, pero solo de nombre dado que has desatendido tanto a tu esposa, con la que mas bien pareces llevar una relación de opresor y oprimido, más que una relación conyugal funcional. Llegas a casa y te crees el mandamás, el jerarca, el jefe, pero en el fondo sabes bien lo poco que vales, y quizás por eso te desquitas con ella, si a esa mujer que tú llamas esposa aún sin merecértelo. Te diriges a ella en una forma insolente y petulante. Tu jactancia y fanfarronería son como tu piel que llevas a todos lados contigo, y por consiguiente mostrando la consabida soberbia y arrogancia como cartas de presentación en el hogar ante tu esposa, y de paso con tus hijos también. Pero saliendo del hogar cambias de disfraz y dejas de ser la realidad que tu propia esposa e hijos tienen que soportar, y solo porque eres el “esposo” y el “padre”, papeles  que injustamente la vida te pone por delante porque no los cumples a cabalidad. El horror comienza con el amanecer cuando ni siquiera le prestas atención a tu mujer con un detalle amoroso o una frase de aliento. Por el contrario, te amanece el día de color gris y oscureces el horizonte a los tuyos como una mancha llena de rencor a la vida, de cobardía por no ser un ejemplo de vida para otros, y de ser un caso perdido como lo que eres. Tus hijos son testigos presenciales y sufrientes de tu vanidad y presunción, de ser lo que ni eres y ni siquiera has podido lograr en tu miserable vida. Lo único que te ha mantenido junto a  tu familia es el amor de esa mujer abnegada y resueltamente errada al sostener vigente una relación contigo. Y no es que ella  esté ciega, nada de eso, es simplemente que sin merecérterlo te ama, y aún así la desprecias con tus actitudes de macho selectivo, que sabe dónde ser macho, y dónde convertirse en un ovejita fingiendo estupidez. Cuando alguién es más estúpido de lo que piensa, y aun  asi tiene que fingir serlo porque tiene la creencia falsa de que no lo es, es verdaderamente una contradicción enorme. Te vas a tu trabajo y resulta que eres otro por allá, en otros lares que no son tu “hogar”. Fuera del tuyo eres un cero a la izquierda, ¡y lo sabes muy bien! No es algo nuevo y ya estás acostumbrado a ello. Allí reprimes todos tus deseos de macho orgulloso, pues de hecho no hay nadie que te soporte; bueno ni siquiera existe alguién que quiera platicar contigo de tus tonteras, acaso uno igual a ti de tonto. Das rienda suelta a tu falsa humildad y falsa imágen de hombre tranquilo y comprensivo. Eres otro diametralmente opuesto al de la casa. Ni siquieras quieres pensar en ello por que te averguenzas de ti mismo, pero lo niegas rotundamente y aceptas vivir con una doble cara en tu vida, o tal vez más facetas de las que no sabemos. Platicas y convives y hasta aceptas los chascarrillos que se mofan de tí de parte de tus amigos, y sin embargo resulta ser que ¡eres una dócil ovejita!  Que sorpresa para tu familia si advirtiera de lo que eres realmente en el trabajo. Tal vez les provocarías gusto de que al menos eres capaz de ser bueno ante otros. Tal vez les entraría más odio y rencor hacia ti. Posiblemente quedarían estupefactos y desilucionados de ver a un padre con dos caras, con una doble vida contenida de angustia y desesperación. De seguro envidiarian a tus compañeros de trabajo por tener a un hombre bueno y comprensivo con ellos, y no a un soberbio y cretino como  en casa. LLegas a tu hogar ya tarde, y parece que tu familia se esconde, por lo menos tus hijos ni siquieran te dan la cara. Te tienen miedo y tu lo interpretas como respeto. Ni siquieras te das cuenta de eso; la ceguera te inunda el corazón. Vienes cansado de trabajar, pero mas cansado de fingir, de mostrar una faceta que no posees en tu corazón, y llegas a desquitarte con tu esposa y con tus hijos. Vuleves a convertirte en el rey, el soberano que se aposenta en su propio pedestal sostenido con falsedades e injusticias que los corazones de los que aún te aman sufren cada vez, cada día de sus vidas. Tu esposa llena de miedo no sabe como dirigirte las palabras, trata de ser amable, y en ocasiones estalla de coraje, pero más por tu acitud insana que por ella misma. Ya no puede sostenerse y pronto no podrá hacerlo contigo. Contempla la necesidad de separarse pero no te lo dice, lo ha soñado mas de mil veces y no lo comparte contigo. Y tus hijos has deseado un mejor destino, pero ya se han acostumbrado a lo mismo. Triste realidad que te ha tocado esparcir a los demás, lleno de resentimientos y complejos, y con una capacidad practicamente nula de aceptar tus errores. Llega la noche y es hora de acostarse. Le pides a tu mujer sexo, y ella te dice que esta indispuesta. Te enoja y la convences por la presión que ejerces. Te satisfaces tu solo, solo tú y nadie más que tú; ni siquiera tienes la hombría de satisfacer a tu mujer y de respetarle sus decisiones íntimas. Eres un verdadero animal, tal cual sin quitarle ni ponerle absolutamente nada. Duermes a tus anchas y tu mujer te mira con asco y desprecio. El amor ha dejado de ser y tu lo has matado y enterrado al fondo de un abismo. Lo que queda es solo un espejismo, una peligrosa desazón,  tan peligrosa que acostumbra y aclimata, y en medio de la perplejidad la esperanza se desvanece lentamente causando la inicuedad permanente, la ignominía para siempre.

domingo, 9 de septiembre de 2012

RECONQUISTA TU MUNDO




Hoy te da Dios una maravillosa oportunidad de reconquistar tu mundo,de cambiarlo y sanearlo a tu antojo.Hoy es día que cuentas para hacer cuanto deseas en pro de un mundo propio revestido de amor y alineado a los buenos principios que tus padres han implantado en ti desde siempre.Hoy es el día del rescate de tu vocación de dar y ofrecerte a los demás,de ser alguién con valor y estima basados en el amor propio,en la aceptación de las cualidades y de los defectos, y en una actitud proactiva de convertirte en una auténtica luchadora,en una verdadera heroína del perdón y reconciliación de frente a los que te han dañado alguna vez,a los que te han violado y saqueado el corazón puro y virginal que alguna vez poseíste,a los que siguen odiándote sin razón alguna,a los que tu misma ofendiste alguna vez, y a los que vendrán a tu vida algún día a ponerte obstáculos y barreras.Hoy es el día de convertirte en la misionera de tu propio mundo,de reconquistarlo y de darle una nueva dirección y sentido.Hoy es el día que debes poner en medio de tu mundo a alguién más al frente del timón para crear ese mundo nuevo de amor y felicidad que aspiras, y se convierta en una realidad y no un simple deseo sin fundamento.Una vez reconquistado tu mundo,prepárale la bienvenida para que El se haga cargo de todo.Recuerda,hoy es el día.Mañana no sabemos.