Ojalá tengamos el
tiempo para conversar tú y yo juntos. Ningún otro pretexto poseo para admirarte
de frente, abrazarte con mis ojos y estrecharte con mi corazón.
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lunes, 18 de noviembre de 2019
sábado, 9 de noviembre de 2019
EL DUELO DE UN AMOR EN SEPULCRO
La decisión no ha sido fácil, pero mi amor por ti, no
obstante lo grande que es, y aunque me está costando mucho trabajo
olvidarte, lograré arrancarte de mi vida tarde que temprano. Y es que amarte
resultó de una suerte de encuentro en el que mi corazón se estremeció por tan
sólo escuchar tu nombre y enmudeció por tan sólo mirar tu rostro. No sé qué
pasó durante el tiempo que estuvimos juntos, pero te confieso que entregué mi
ser con todo el amor que pudiera existir en mi, y no me arrepiento de ello pues
lo hice con la buena fe de un hombre enamorado que esperaba todo de ti. A pesar
de la gran desilusión producto de la infidelidad en la que te envolviste por
razones que solamente tú conoces, no cesé de amarte y hasta te propuse olvidar todo de
tu parte para reiniciar una nueva etapa en nuestras vidas. Pero de nada
te valió mi proposición y proseguiste con la infidelidad encharcando aún más mi
dolor. Me has dado la estocada final, lo que ha permitido reflexionar y valorar
mi ser integro. La consecuencia de eso ha resultado en el beneficio de ocuparme
más de mi persona y dejar de aspirar a las sobras de un amor que nunca existió,
porque ciertamente el verdadero amor jamás deja de ser. A partir de hoy y en
adelante no más serás tú, quedarás en el olvido, en un recuerdo que se desvanecerá
como la espuma de las olas al arribar a la arena de la costa; ya no estarás en mi corazón, excepto
como un vago recuerdo de lo que nunca pudo ser en la lejanía de la desesperanza
y el arrebato de tus impulsos. Al final, habré ganado mucho más que tú, porque el que ama de verdad siempre
adquiere, consigue, madura y se perfecciona. Habrá alguién, con la certeza que me otorga mi fe, que Él me coloque en mi vida con
todo el amor y el aprecio del mundo; alguién que me ame y valore como yo lo hago con la mayor naturalidad de mi ser. Esa esperanza la esperaré con el corazón abierto, y
cuando llegue la cultivaré con un amor más grande y poderoso que el que tú recibiste
de mi, pues será un sentimiento renovado de ternura e impetuosidad. Para entonces
ya no seré tuyo, si es que alguna vez lo fui, y me habrás perdido del todo. Tú ya no serás mía, aunque ahora dudo que lo hayas sido, y ya no estarás en el cuadrante de mis
sentimientos, sino en una parte de mi vida al fondo de un baúl de recuerdos
vaciados en su esencia y carentes de sentido. Adiós por siempre y hasta nunca,
amor que jamás logró ser mío.
martes, 29 de octubre de 2019
EL ROL DE PADRE: UN VERDADERO DESAFÍO
SI LOS HIJOS CRECEN Y CAMBIAN, TAMBIEN LOS PADRES DEBEMOS CRECER Y CAMBIAR
Tú, varón, que portas el rol de padre de familia y que,
en el entorno de las relaciones con tus hijos, obviamente siempre te ha
preocupado la calidad de la función que como papá desempeñas frente a esas
personas que Dios te ha permitido gozar en tu vida. Me atrevo a pensar que,
aunque, y quizá, de pequeños los gozaste sobremanera, ahora que han crecido y
que han comenzado a tomar sus propias decisiones, unas de tu agrado y otras no
tanto, los conflictos con esos amados hijos han invadido tu esfera familiar y
tu frustación de padre se asoma de reojo en tu vida por efecto de una
deficiente y pobre relación que no cumple con las expectativas de tus hijos y,
por supuesto, ni con las tuyas en las que se envuelve la falta de comprensión
evolutiva y crecientemente cambiante que ellos representan, sea por la cultura
el lenguaje, el entorno con los amigos y la presión del grupo de pares, además
de otras variables. Pero también, es menester señalar que en esa carente
relación que sostienes con tus hijos, tú mismo como padre has colaborado con
actitudes inflexibles y sabes que en ti mismo existe algo que no encaja de
forma apropiada para permitir un flujo adecuado de comunicación efectiva con
eses seres que tanto amas, es decir, la comunicación se atranca, se atora cada
vez. A pesar de todo ello, no permitas que la culpa invada tu espíritu porque
seguramente estarás bloqueado para desempeñar una relación efectiva con tus
hijos. En lo personal, creo que hay tres opciones en el camino: 1- permanecer
exactamente igual, con esa necedad y soberbia que se confunde con machismo, 2-
simular un cambio y un pseudo entendimiento de las necesidades y expectativas
en los hijos y, 3- adoptar un cambio real, necesariamente evolutivo de acuerdo
a las necesidades reales que los hijos experimentan en la adolescencia, adultez
temprana y la adultez subsecuente.
Es decisión tuya por entero elegir el camino que
consideres y que tu propia conciencia te dicte. Los hijos crecen rápidamente y
es ahora cuando más nos necesitan. Vence cada obstáculo en el camino y no
permitas rendirte ante el oprobio, la petulancia y el engreimiento que muchos
padres adoptan frente a sus hijos. Se humilde y sincero. Si hay que cambiar de
esquemas, pues cambia, adáptate a los ciclos de vida y aprende a ser tolerante.
Demuestra a tus hijos que los amas con hechos y no solamente con palabras
bonitas, abrazos y regalos. Conviértete en un viejito activo en sus vidas
cambiando tus inoperantes esquemas, pues no sea que si no lo haces te quedes
arrumbado en una esquina de la casa sentado en un sillón como si fueras un jarrón de
ornato que lo único para lo que sirve es para contar hechos y recuerdos de un
pasado remoto que, dicho sea de paso, a muy pocos importa.
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