Compartirte con los que quieres, con los tuyos, con la gente que amas es
algo realmente maravilloso, y son las cosas que no debemos olvidar, mas por el
contrario, son las cosas que debemos acuñar para que la vida tenga un significado
valioso. Sentir que el día es de cuarenta y ocho horas de plenitud, de un
gozarse mutuamente cuando los seres más queridos están presentes, y permitir
que te hagan suya para gozarse en ti, y a la vez que el tiempo no alcanza por
tanta dicha, es verdaderamente una bendición para cualquiera. Puede ser que la
fortuna de tu vivir es tal que el corazón se te desborda, y es dable imaginar
entonces la dicha que debe resultar del ofrecer tanta alegría a alguién más
quien no tiene a nadie en la vida. Siempre habrá un Cristo en aquella persona
que no posee un pan para llevarse a la boca, un Cristo en esa persona que de
pronto lo viste sediento; quizás se te apareció un Cristo en forma de una
persona sin un hogar para descansar, y que complicado resultó contemplarlo como
el Cristo que nos ofrece cada día su morada en el cielo. Puede ser que darle la
vuelta no haya sido lo más cómodo para ti, pero ninguna razón justifica el acto,
aunque de pronto fue fácil recluirlo en el inconciente por la culpa que de vez
en cuando asalta la conciencia. Sin embargo nunca es tarde para rectificar, por
qué el Cristo tuyo y mío es tan misericordioso que siempre perdona cualquier
cosa que hagamos, siempre y cuando cumplamos sus santos sacramentos y nos
arrepintamos de corazón. Si tu corazón alberga mucho amor y felicidad, que
hermosa experiencia la tuya. Y si compartes un poco de ese amor con algún
necesitado que lo único que se le desborda de su corazón es miseria y
desolación, tus acciones serán mil veces más hermosas porque lo habrías hecho
por ese mismo Cristo quien ha llenado el corazón tuyo para llenar de felicidad
a tu familia. Entonces atinarás concluyendo que el tiempo de dar amor no es de
veinticuatro horas, ni de cuarenta y ocho, sino que el dar amor no tiene tiempo
ni medida, y realizarás en tu corazón que entre más lo ofreces y compartes más
allá del hogar, más se llena del amor que necesitas para respirar, vivir con significado profundo y, en consecuencia,
ser verdaderamente feliz con los tuyos.
viernes, 20 de marzo de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
DEJARSE LLEVAR
Dejar que el día transcurra sin las complicaciones del alma en vilo, sin las
premuras del tiempo que siempre apremia, sin el delicado e inquisitivo espíritu
de perfección; hermoso amanecer provocativo a los desnudos ojos que parecen
brillar con la belleza del orto, regalo de la naturaleza que arranca suspiros
bajo un corazón que se llena tan solo al advertir que un nuevo día le ha
amanecido. Déjate ser en esa alborada llena de magia y colores brillantes; y déjate
llevar por la marejada de tus impulsos para disfrutar cuando despunta el día,
bello regalo de Dios a tus sentidos, a tu espíritu que quiere vivir y gozarse
de las obras maravillas que ha realizado para ti.
viernes, 13 de marzo de 2015
DEBILIDADES HUMANAS
Nadie sabe en profundidad, excepto
Dios, hasta dónde pueden abarcar, por un lado, el exacerbado egoísmo, y por el
otro lado, la altura que el falso orgullo logra puntear, y además, como tercer
bastión de la pérfida personalidad, la aguda y apasionada simulación que una persona
puede reunir. Por supuesto, nadie se mira en este espejo, ni seguramente nadie desearía
ser catalogado en esta malsana categoría. Sin embargo, todos y cada uno de
nosotros poseemos un tanto de egoísmo, orgullo e hipocresía. La diferencia está
en cuánto de aquellos albergamos en nuestro corazón, y qué tanto de estos
elementos nos rebasan en nuestras vidas. Ciertamente solo Dios lo sabe, pero es
inevitable que cuando las características mencionadas se vuelven predominantes
en una persona, sencillamente no se necesita ser un avezado observador para
darse cuenta cuando una persona se derrama de bajeza e infamia. Lo único cierto
en todo esto es que solo Dios puede cambiar a una persona afectada por un
excesivo egoísmo, un orgullo que llega a las nubes , y un adulterado y desleal
corazón.
lunes, 16 de febrero de 2015
EL VALOR DE CAMBIAR
Cada día es un motivo de acción de gracias
por cada cosa que el creador nos ofrece sin mirar si lo merecemos o no. Simplemente
es una forma de observar y analizar las cosas que discurren en el día a día, y
que de pronto las sentimos como propias, y de paso nos sentimos como
merecedores de ellas. Pero ¿hasta qué punto eso es cierto a sabiendas que no
tenemos nada que ofrecer al prójimo, excepto indiferencia, rencores y
resentimientos? Ahora déjame preguntarte cara a cara y mirándote a tus ojos: ¿Actualmente es tu vida un caos que no
reconoces ante los demás? Tal vez eres infeliz por más esfuerzos que haces para
evitarlo y por más que quieras aparentar lo contrario, y bien sabes el mal que
esparces a los demás, curiosamente entre los seres, supuestamente, más queridos
de tu entorno familiar. Tu podrás preguntarte, "pues que comió este que sabe
lo que llevo dentro de mi corazón", pero ningún secreto existe cuando se
trata de un asunto que se repite en muchísimas personas en todas partes del
planeta. Los sentimientos que te opacan, que oprimen tu existencia y que carcomen
las posibilidades de lograr la felicidad que anhelas, son intrusos a los que
muchas veces consientes por un orgullo que va más allá de tus fuerzas. El colmo
de la maldad es cuando queda justificada apelando a bajos y pobres sentimientos.
Si levantas tu vista al cielo que se te ofrece cada día que amaneces y lo
comparas con el infierno que llevas dentro, te darás cuenta de todas las cosas
bellas que te estás perdiendo, y todo por tu propia y desatinada decisión, porque
tú mismo le das la concesión a un mal sentimiento para que dirija y controle tu
vida, sin embargo, también tienes ante ti la gran oportunidad de reivindicarte.
Ese resentimiento puede ser aplastado; ese rencor debes ser expulsado de tu
corazón, y esa indiferencia (por cierto, indiferencia más falsa que un barranco
en una lluvia torrencial) debe ser convertida en atención, ternura, gentileza y
bondad hacia la o las personas en cuestión. Hoy es un día de lucha, una
verdadera pelea contra el mal para que seas feliz contigo misma y con los
demás, y ya dejes de repartir males por doquier y de inyectar veneno a los
seres que amas y aún a otros a tu alrededor. Decide hacerlo hoy, abre el corazón con valentía y
seguramente Dios estará allí para transformarte.
martes, 3 de febrero de 2015
CORAZÓN ATEMORIZADO
Corazón de mediana estatura, calibrando los riesgos que encara el amar
al otro, sopesando las ganancias y pérdidas antes de entregar su tesoro,
guiando sus pasos bajo un riguroso escrutinio del contexto histórico, del momento
presente que caracteriza el corazón a ser amado, y del fruto futuro que pudiese
estar experimentando, sea de buen ver o de un arrepentimiento tal que… Corazón
de atrevimiento corto, de medidas y sincronías, de congruencias y simetrías,
soslayando la espontaneidad del deseo que yace muy al fondo de un amor que solo
asoma su faz como el glaciar. Es así, verdadero amor de aventuras programadas y
procesadas, de gozo gradual y dosificado por un corazón amarrado. Amor a medias,
mediatizado por el pánico al descontrol, robotizado, de temores grandes y
perspectivas pequeñas debido a un corazón de medio latir. Vaso medio lleno, entrégate sin mayor miramiento ni
arrepentimiento. Atrévete a vivir la aventura del amor sin limitarlo ni
coartarlo. Corazón de alas cortas, déjate llevar por el sentimiento más hermoso
llamado amor, déjalo ser en ti, moverse dentro de tu espíritu, gozándote y renovándote
cada vez porque mereces amar y ser amado
con la misma intensidad.
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