Si ese amor que sientes
por él, ese amor que te hiere cada vez que lo piensas y cada vez que lo
necesitas a tu lado, ese amor es algo por lo cual debes cuestionarte. Puede ser
que solo concibas esa forma de amar recibiendo muy poco a cambio, y sin dar
mayores opciones a tu vida amorosa; una oportunidad a tu corazón de
reconstruirse en un destino mejor. No es necesario reflexionar las razones por
las que todo se te ha venido encima, si es que tal vez te atrevas a un cambio
radical, como si todo estuviese en contra tuya, como si todas las adversidades se
confabulasen en tu contra. Como pensar en alguién que no sea él si toda tu
mente la ocupa y todo tu corazón lo palpita. Como cambiar las cosas que no
parecen obedecer a tu lógica y a tus razonamientos. Pienso en ti en todos los
aspectos porque tu ocupas todo en mi, pero una sola cosa me queda: pretender tu
amor y ganármelo para después cultivarlo y quererlo mucho con todas mis
fuerzas. Te amo no obstante la parquedad de tu amor y y la pichicateria en tus
cariños y gestos de afecto hacia mi, y de tu terquedad en buscar el amor de un
hombre que no te merece. En la espera ansiosa de un enamorado que aspira un
lugar en tu corazón, me reservo a ti con esperanza y fe de que algún día mi
amor será correspondido. Que Dios nos bendiga hoy y siempre en nuestros insospechados
destinos.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
EL HOMBRE QUE TE AMA
El hombre que Dios ha
dispuesto en tu vida es, quizás una persona con no pocos defectos, como
cualquier ser humano, los cuales has ido descubriendo de poco a lo largo de
éstos últimos años de tu vida. A través del diario vivir, te has dado cuenta de
muchas cosas que no advertiste ni por asomo cuando eras su novia, época en la
que todo marchaba bien, no obstante las diferencias entre ambos, y muchas de
esas diferencias, inclusive, muy marcadas en aspectos importantes de sus vidas,
todas ellas se han venido a convertir en tus enemigos implacables, en los
verdugos de tu felicidad plena. Probablemente gozas de una fortuna o satisfacción,
pero ésta parece ser solo figurativa, momentánea, como luces que se prenden a intervalos muy esporádicos en un fondo
permanentemente oscuro. Puede ser también que te has acostumbrado a ello y por decisión
personal te has conformado con lo poco que recibes, aunque de pronto te
preguntas si eso es suficiente para llenar ese corazón que tu misma sientes
medio vacío. Una negativa rodea tu cabeza, y prefieres no descubrirlo por tí
misma como sin con ello desapariécese el problema original en tu matrimonio: un
hombre que supuestamente te ama, pero que, contrario a ello, te hiere cada vez
más en tu orgullo y dignidad de mujer.
sábado, 2 de noviembre de 2013
LAS CONTRADICCIONES DE TU SER
Puede que seas muy
bella físicamente y que poseas una posición envidiable en tu escala
interpersonal y social. Quizás estés muy bien económicamente y no hay nada que
realmente te quite el sueño, desde el punto de vista material. Es posible que
estés convertida en una profesional consumada en tu area específica o bien en una
mujer exitosa en los negocios, una ejecutiva de alto nivel o la mujer que se
desbarata por el prójimo muy apegada a sus preceptos religiosos. Pero al
arribar a tu alcoba, las cosas ya no son iguales. Comienzas por despojarte del
disfraz de una persona balanceada, ecuánime y bienaventurada. Enseguida, te miras al espejo y de pronto ya
ni te reconoces. Y es que el disfraz ha dejado una marca que de día es indeleble,
pero que ante el espejo de tu ser parece desaparecer por completo. Así
también, tus atributos de persona madura, respetable y elocuente se desvanecen
al despojarte de tus polvoríficos destellos sobre tu rostro y esos labios de
ensueño que cubres con un hermoso rojo o en una tonalidad más discreta de
pronto se diluyen y tu dulzura deja de
ser; esas palabras maravillosas que expresaste durante el día, o los increíbles
textos que has escrito en alguna parte, en verdad son parte del otro que
barniza tu ser ante los demás y, ahora, en el umbral del ser real y el ficticio,
aquel ser inventado a modo de tus prejuicios y exigencias de los que te rodean,
te cubres con el velo de la seducción falsa y la perfidia a tus propias y
auténticas esencias personales. Posada al
desnudo de tu alma sientes que tu integridad es complicada de sobrellevar, que
las cosas no son realmente las que presentas al mundo y que todo va más allá de
lo que puedes controlar por ese ominoso prejuicio que te doblega, por ese controlador
y manipulador que no te deja ni un solo momento ser tú misma socavando tu ser interior.
No obstante el decoro de la belleza exterior, la interior se ha minado por todos los
espejismos que tu misma has creado. En resúmen, ante los demás dejas de ser tú misma para convertirte en aquel ser que creas a semejanza de lo que idealizas, pero en la intimidad de tu ser te
miras con asco y desprecio; entonces te ocultas y dejas de posar. El dolor es
grande, y prefieres seguir con la farsa. Ante los demás, el día de mañana, serás la heroína, la hermosa, la bella, la culta, la excelente profesional, la esposa
ideal, la mamá ejemplar, la hija bien deseada, la samaritana de bellos sentimientos
y actos de amor puro. Las paradojas de la vida.
jueves, 19 de septiembre de 2013
DIGNIDAD: UN ASUNTO PERSONAL
Pensaba en la
nada envidiable situación conyugal por la que atraviesas en estos tiempos de
locura familiar. Si acaso es dable imaginar cómo sería la vida sin ese tapujo
con lo que has llenado tu apariencia ante los demás, seguramente hubieses caído
en el descrédito ante los ojos del mundo por la razón de tu insostenible
estoicidad que no justifica en nada tu abatida dignidad de mujer. Nadie ha
pretendido robar tu amor propio, ese decoro que tanto defiendes en distintas e incontables
situaciones, defensa que se vuelve un espejismo cuando él te subyuga con su
sola mirada y te postras humillada siempre a sus pies, solo que tú has
permitido que él llegue hasta donde lo ha logrado. El ultraje al que te sometes
resulta de una mezclada y maldita suerte de debilidad personal y de amor que dices sentir por esa
persona, inclusive lo atribuyes a la presencia de tus hijos según tus
propias apreciaciones. Pero nada de éste mundo ni de ningún otro justifica caer en la
deshonra matrimonial, en la opresión dentro de esa relación en la que deberías,
creo yo, estar inundada de amor y respeto, en lugar de lo que ahora justamente sufres
por decisión personal. Si es el tiempo de avanzar en la dirección deseada y ya
estas cansada de ser el juguete de tu esposo, es también decisión tuya. De ti depende
el que te mantengas en el oprimente statu quo o que interpongas una actitud proactiva de cambiar el rumbo. No es él, ni son tus hijos
y ni nada que quieras atribuírle la causa del infortunio que vives ahora. Es tu
conciencia, tu decisión personal lo que te ha llevado a tocar fondo.
jueves, 12 de septiembre de 2013
CORAZÓN ESTOICO
TRISTE CORAZÓN
Pese a la distancia temporal, tu amor no ha
cambiado en nada por ese hombre con el que decidiste vivir libremente en
matrimonio. Mas bien, parece que al paso de los años te has enamorado mucho más
por él a pesar de los infortunios vividos a su lado. En realidad no se te llena
la boca al decir la gran cantidad de años que la han pasado juntos, de hecho te
averguenza el tanto tiempo “juntos” y el tanto aguante de tu parte, y debido a
esa felicidad a medias que experimentas desde hace mucho tiempo, del cual ya ni
te recuerdas cuantos años ha transcurrido y que te mata en forma insidiosa,
dejas de sentir al deseo de seguir viviendo. La otra cara de la moneda es la
tristeza que embarga tu corazón; y es esa cara la que debes ocultar por la
fuerte necesidad de negar a toda costa que eres inmensamente infeliz. Y arribando
al final del día, justo cuando el sol deja de brillar para dar paso a la
oscuridad de la noche, ese escenario se convierte en un convulso presagio de un
amor que se oculta en su propia necesidad de amar por la ausencia del otro que
lo complemente, que lo aprecie, que lo valide, en una palabra: que lo ame. Así,
la noche se vuelve más oscura de lo habitual, y los días son grisáceos por un
sol que se resiste a salir plenamente; días apenas salpicados por los minúsculos
recuerdos maravillosos de lo que algún día fue. En tu realidad te reprimes, de
pronto te justificas y te alías a tí misma en el lado de tus convencionalismos
sociales. Te detestas porque te muestras débil y te dejas llevar por la inercia
del costumbrismo que ha hilvanado cada hebra de tu triste corazón amordazado y
resquebrajado.
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